Buenas notas, ¿deben celebrarse y recompensarse?

¿Se Celebran Las Buenas Notas?
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Se acerca el final de curso, salvo por aquellos alumnos que tengan que recuperar alguna asignatura. Pero aquellos que hayan conseguido sus objetivos se han ganado un merecido descanso, sin dormirse en los laureles. ¿También merecen una recompensa? ¿Ha de premiarse la consecución de estos objetivos?

¿O por el contrario simplemente hay que señalar al estudiante que eso es lo que se espera de él? No son pocos los psicólogos que señalan que la respuesta está en mantener la motivación del alumno y no en buscar que el joven busque las buenas notas para conseguir un premio al final del curso.

La satisfacción de aprobar

Desde el Centro de Psicologia y Logopedia El Teu Espai se advierte a los padres que el uso de premios para celebrar las buenas notas aleja a los niños del verdadero objetivo. Según estos profesionales la prioridad debe ser motivar a los niños para las buenas notas, hacerles ver que la satisfacción de conseguir esta meta es la mejor recompensa que se puede lograr.

Por su parte, el Instituto de Psicología Integral de Perú, destaca que aunque a todos les agrada recibir un regalo, condicionar un presente a un determinado comportamiento no es la forma más positiva de educar. Premiar las buenas notas parece un pequeño chantaje que puede, en muchos casos, aumentar la presión sobre el escolar. Es normal que ante la obtención de estas calificaciones los padres sientan la necesidad de recompensar al niño de alguna manera.

Sin embargo, cuando la buena intención se convierte en costumbre, puede ser contraproducente. Además, hay que tener siempre en cuenta que es muy difícil ser justo en el momento de premiar las calificaciones. Hay niños que se esfuerzan mucho y sin embargo sacan notas mediocres.

Por otra parte, puede fomentarse una actitud materialista en el hijo, llegando al extremo de que éste se niegue hacer cualquier cosa si no es recompensado. Los hijos deben estudiar y esforzarse por lograr superarse cada día más y no por el interés de conseguir algo material.

Castigar los malos resultados

¿Y qué hay de las malas notas? Hay que diferenciar entre los casos donde haya habido un esfuerzo y en donde el resultado proceda de una dejadez. En la segunda situación hay que eliminar aquellos elementos que hayan distraído al pequeño y sí que procedería un castigo.

Por ejemplo, si el alumno dedica demasiado tiempo a los videojuegos, hay que privar a los mismos de esta distracción. Igual en casos donde sea el smartphone, tablet u ordenador el que quite tiempo de estudio. Si el hijo se ha esforzado y ha sacado malas calificaciones no hay que usar el castigo.

La medida en esta ocasión será animarlo a no perder la esperanza y tratar de dar con el punto que haya podido fallar a pesar de todo. ¿Fue el estrés, es la táctica de estudio lo que fue mal?

Damián Montero

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