Chupete, ¿a partir de qué edad comienza a ser perjudicial?

El chupete puede ser una causa de un mal desarrollo en la dentición.
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El chupete es uno de los complementos que acompañan a los hijos durante sus primeros años de vida. Entre los usos de este producto hay que destacar su ayuda en la prevención de la muerte súbita y su efectividad a la hora de calmar el dolor y la ansiedad en los bebés. Sin embargo, con el paso de los años este artículo puede dejar de ser beneficioso para ser perjudicial.

¿A partir de qué edad hay que decirle adiós al chupete? ¿Qué consecuencias puede tener para el niño no hacerlo a tiempo? La Sociedad Española de Odontopediatría lo deja claro, algunos efectos son reversibles, pero para ello el pequeño debe dejar de utilizar este artículo en un momento concreto para evitar que su dentadura pueda resentirse por la actividad de succión.

Falsas creencias

Desde la Sociedad Española de Odontopediatría se especifica que si bien hay ciertas consecuencias derivadas del uso del chupete, hay otros efectos que se han hecho populares en los últimos años y que no son reales. Un ejemplo es la creencia de que este artículo hace que muchos bebés no quieran tomar el pecho materno.

Pero a lo largo de los años, estas creencias se han demostrado como falsas y se han encontrado beneficios en el uso del chupete. Gracias a él se reduce la incidencia de la muerte súbita del lactante y es un analgésico muy eficaz en procesos dolorosos. Sin embargo también presenta efectos perjudiciales sobre la correcta alineación de los dientes son pasajeros.

¿A partir de qué edad estos efectos se convierten en irreversibles? Los odontólogos pediátricos destacan que para que las piezas dentales vuelvan a su lugar el chupete debe desaparecer antes de los tres años de edad. Cuando un niño se introduce la tetina de estos artículos en la boca y ejerce una "succión no nutritiva" (no hay ingesta de alimentos ni leche materna) los dientes centrales inferiores se desvían paulatinamente hacia dentro, y en el maxilar superior, tienden a separarse y a sobresalir hacia fuera.

Si se alarga en el tiempo el uso del chupete, los caninos chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cerrarán de forma correcta. También hay que destacar que la acción de succionar pone en funcionamiento una serie de músculos de la cara que, junto con la posición de la lengua, hacen que, finalmente las líneas superiores e inferiores pierdan su paralelismo.

Para que las malformaciones sean apreciables, es necesario ejercer una presión más o menos constante durante seis horas diarias. También hay que tener en cuenta las fuerzas que aplique el niño en el acto de succión a la hora de valorar cuánto puede usar el niño estos artículos antes de apreciar las consecuencias negativas. Por lo que no solo hay que tener en cuenta la edad para la retirada de este artículo, sino también su empleo a lo largo del día.

Cómo quitar el chupete

Decir adiós al chupete puede parecer una actividad bastante dura para el bebé dada la costumbre que tiene de succión y la rutina construida en torno a este producto. Estos son algunos consejos para este fin:

- No emplear castigos para forzar el adiós al chupete.

- Hacer que la tetina del chupete tenga un sabor desagradable empleando zumo de limón o vinagre.

- Aprovechar vacaciones para "olvidar" el chupete y hacer que durante estos días no se use este artículo.

- La decisión ha de ser firme, no debe darse el chupete brevemente para calmar las ansias de los más pequeños una vez retirado, hay que encontrar otras formas de rebajar la tensión.

Damián Montero

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