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MATRIMONIO AL DÍA
Mónica de Aysa

Empezar el año con buen pie

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Acaba de terminar la Navidad. ¿Cómo la has vivido? ¿Has sido de los que has tenido discusiones, tensiones por la cena, por la familia, por la compra, por quien trabaja más o menos? Piensa cómo la has vivido, qué cambiarias, que organizarías mejor, y qué tendrías que hacer para que la siguiente Navidad la pases con más paz y felicidad.

Hay cosas que son fundamentales en la vida y una de ellas es caer en la cuenta de que podemos pasarnos la vida deseando que lleguen tiempos mejores, sin tener en cuenta que los que actualmente estamos viviendo, dependerán en gran parte de nuestra actitud interior.

¡Nuestro modo de sentir siempre depende de nuestro modo de pensa! Somos responsables de sentir rechazo, desgana, y hasta tristeza ante un acontecimiento tan grande como puede ser la Navidad, cuando "cambiando el chip" podríamos sentir paz, sosiego, deseos de bienestar para los nuestros y los que no lo son tanto... y por fin, hasta cierta sensación de felicidad a la que todos aspiramos.

Sin embargo, la felicidad suele aparecer como un premio ante una actitud vital interior que suele tener consecuencias en la propia conducta y en un trato exquisito con los demás, especialmente en ésta fechas.

"Cualquier libertad y felicidad que pudiera encontrar el ser humano, la encontrará primeramente en su propia casa y sólo en segundo lugar, afuera", Chesterton.

Cómo empezar bien el año
Foto: ISTOCK 

Cuidar a los más cercanos

Todos los días del año son propicios para plantearse como servir más y mejor, pero la Navidad y el Año Nuevo, son fechas que nos lo pone más claramente al alcance de la mano.

Se hace más patente el dolor de quien se encuentra solo, de quienes tienen menos recursos, menos salud, menos fe que de sentido a la vida y al dolor físico o moral. Se nos presenta un panorama rodeado por los nuestros, los que la vida ha querido por familia, por vecindad o por trabajo que sean los más cercanos, y el amor real se demuestra con los hechos y las actitudes hacia los cercanos. Lo demás son quimeras que no sabemos si tendremos oportunidad e vivir.

Para las personas casadas, el marido o la mujer debe de ser su primera ilusión en este año que comienza. Es la persona que hemos elegido libremente para cuidarla, protegerla y hacerle feliz. Los hijos, si los hay, tendrán suficiente en ver a sus padres que se quieren y les quieren a ellos. ¡No con decir que se quieren, si no queriéndose de verdad!


Cuantas personas, niños y mayores, cambiarían sus regalos por un trato amable, una conversación sosegada, un rato de compañía, una llamada a tiempo no cuando ya es tarde y todas las líneas están ocupadas...


Año Nuevo, vida Nueva: Todos preferimos ser más que tener más. Ser más queridos, acompañados, consolados, escuchados, paseados... Propóntelo. Feliz Año.

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