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Mónica de Aysa

Meses de trabajo

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Si no has puesto en práctica tus objetivos vitales, los que con tanta ilusión nos planteamos cada vez que empieza un nuevo año, ha llegado el momento de que lo hagas.

En la vida conyugal, todo cambio, toda mejora en la relación, se produce cuando hay objetivos individuales claros y alcanzables. No podemos cifrar la buena marcha del amor en los cambios del otro.

Si en la consulta, escuchamos con atención las aspiraciones de las personas, podríamos resumirlas en:

1º Ser más felices que el año anterior.
2º Que la intimidad entre ambos aumente.
3º Que los hijos se sientan queridos en casa, en el colegio, en la universidad o en el trabajo.
4º Que haya prosperidad económica.
5º Que se resuelvan los problemas de salud.
6º Que las familias permanezcan unidas.
7º ¡Que vivamos en paz!

Ideas para recuperar la felicidad en pareja
Foto: ISTOCK 

¿Cómo lo vamos a conseguir?

Comentaremos las dos primeras aspiraciones.

La felicidad depende en gran parte de la coherencia de vida. De hacer lo que tenemos que hacer con el mayor salero posible y de amar con todas las fuerzas que dispongamos a quienes debemos de amar. La felicidad es un regalo, aparece siempre como un premio.


¡Cuantas separaciones se evitarían si las energías las concentrásemos en amar a nuestra pareja y a nuestro hijos¡ El amor suele consistir en pensar con tanta frecuencia en el cónyuge y los hijos, que se nos ocurran los modos de vida que realmente les llenen y sientan bien.


Me sorprendió cómo explicaba un niño de doce años su estado felicidad. Había sido capaz de cumplir su objetivo. Fortalecer la voluntad: "Solía ver la televisión al levantarme, en vacaciones. Mis padres me habían propuesto leer un rato un libro que yo había elegido y hacer quince minutos los deberes. Me pareció bien. La película la veríamos juntos después de comer. ¡Estoy encantado con esta propuesta de mis padres. No sé porque estoy tan contento pero voy a hacer eso todos los días".
Este niño necesitó que alguien pensase en él. En como se sentiría más feliz.

¿Cómo aumenta la intimidad?

- Cuando nos dedicamos tiempo.

- Cuando somos conscientes de que no podemos vivir sin complicidad. La relación conyugal es la más delicada de las relaciones humanas y por ello, la que más atención y mimo requiere. La que más contemplación necesita.¡Hay que andarse con contemplaciones!

- Cuando sabemos encontrar el momento y el lugar oportuno para sacar lo mejor del otro. Hay tantas cosas, actitudes y modos de hacer del otro que no coinciden con los nuestros, que corremos el riesgo de pasarnos la vida corrigiendo. Ningún ser humano se abre cuando se siente escudriñado.

- La intimidad se brinda a quien nos quiere y a quien sabemos que la va a proteger como un tesoro. Necesita privacidad, estamos entregando lo más profundo que poseemos.

- Cuando la unión de los cuerpos es verdadera unión de las personas. Queda en el alma el sabor de un secreto compartido sólo con el otro y que es para el otro. Queda el premio a la entrega que es la felicidad.

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