Mediación: así se aplica en el acoso escolar

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Acoso escolar
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La preocupación y alarma social que provoca el acoso escolar, así como el hecho del aumento y proliferación de planes de prevención e intervención en esta problemática, se ha convertido y está convirtiendo, desgraciadamente, en una auténtica lacra social.

Entre las posibles métodos para solucionar el acoso escolar o bullying, destaca la utilización de la mediación para afrontar el acoso escolar. Pero, ¿cuál es el significado de mediación y en qué contextos es aplicable este método de prevención, gestión y resolución de conflictos para el acoso escolar?

Partimos del hecho de que no todo conflicto es mediable. Esto es así porque cada conflicto tiene su propia historia y naturaleza, un origen que explica el nacimiento del mismo, y, sobre todo, los factores que lo desencadenaron; de la misma manera, que cada conflicto tiene su intrahistoria, también su solución y, por tanto, la existencia de diferentes métodos aplicables.

Los profesionales de estas metodologías hablan de la escalada del conflicto, y según sus propias características y grado de intensidad, se utilizarán diversas técnicas, como facilitación, mediación, conciliación, negociación, arbitraje y juicio.

Acoso escolar: ¿es posible mediar entre las partes?

La aplicación de la mediación parte de la base de que las partes en conflicto alcancen un acuerdo por sí mismas, de tal modo que satisfaga a ambas, es decir, bajo el principio ganar - ganar, proceso que es conducido sutilmente por un profesional, que es el mediador, pero dejando, siempre y en cualquier caso, el protagonismo a las partes, ya que son ellas quienes mejor conocen su problema y, por tanto, también su solución.

Así pues, las partes en conflicto se encuentran en un plano de igualdad, requisito imprescindible para que se pueda llevar a cabo un proceso de mediación, y sin que esté implícita la violencia ni uso de la misma en cualquiera de sus formas, ya que difícilmente se podrá alcanzar un acuerdo en estas condiciones, que iría en contra de la esencia misma del proceso, esto es, la igualdad y respeto entre las partes; por otro lado, la mediación tiene sentido cuando las partes desean mantener la relación o contacto entre ellas, en caso contrario no tiene sentido utilizar este método.

La mediación y sus inconvenientes en el acoso escolar

Sin embargo, las características intrínsecas del bullying o acoso escolar, desaconsejan la aplicación la técnica de la mediación.

En primer lugar, el acoso escolar es un comportamiento basado en el hostigamiento, maltrato físico o psicológico e intimidación constante que se dirige a la víctima, de forma repetida y duradera en el tiempo, cuyos efectos pueden resultar perniciosos en la salud del menor acosado, llegando en sus últimos extremos al suicidio.

Estos graves efectos se ven incrementados con el uso de internet y las redes sociales, ya que se potencia el número de espectadores, el daño causado es mayor y el acoso se acentúa, estando presente en cualquier momento y 24 horas al día.

Por tanto, en estas circunstancias, evidentemente no hay una situación de igualdad, sino de profundo desequilibrio y predominio de uno de los menores sobre el otro, es decir, agresor frente a víctima; por otro lado, el empleo de la violencia, en cualquiera de sus formas, es un elemento principal en las conductas de acoso, por lo que no estaríamos ante un caso típico de conflicto, porque no lo es; sino claramente una forma de victimización y utilización recurrente de la violencia para conseguir unos fines concretos.

Ahora bien, los programas de mediación escolar o mediación entre iguales son una estrategia común empleada en numerosos centros educativos de España, demostrándose altamente eficaces para que los jóvenes adquieran habilidades para la resolución de sus conflictos y la mejora de la convivencia en la escuela, pero en cualquier caso para conflictos menores, cotidianos y de baja intensidad.

Sin embargo, estos métodos de resolución de conflictos sí que son muy válidos y aconsejables desde un enfoque preventivo, ya que los alumnos adiestrados y entrenados en las habilidades propias y características de la mediación adquieren herramientas para la solución de sus conflictos de forma pacífica.

De este modo, ante posibles casos de acoso escolar, estos "alumnos mediadores" estarán más capacitados para detectar estos comportamientos, poseyendo más recursos para denunciar y hacer frente a estas situaciones, no dándose así la aparición de los llamados observadores, espectadores o testigos pasivos del acoso; y lo que es más importante aún, en aquellos centros donde se instale la cultura de la mediación, propicia y favorece los principios de igualdad, respeto, convivencia y buen trato entre el alumnado del centro, lo que reducirá drásticamente los índices de acoso escolar.

Ricardo Lombardero Calzón. Abogado, Mediador y Coach. Cofundador de Lomber Soluciones Cyberbullying

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