Sobreprotección infantil: cómo evitar criar niños inútiles

Young hipster father in glasses, mother holding cute baby in summer cornfield
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¿Sobreprotección infantil más allá de los 10 años? Sí, también a estas edades muchos padres caen en el error de la hiperpaternidad. Su predisposición natural como hiperpadres es resolver a los hijos todos sus problemas, hacerles todas las tareas. "¡No te preocupes, mamá y papá están aquí para que tu no sufras!" Piensan que a mayor cantidad de cuidados, mayor es el afecto que entregan a sus hijos. El exceso de preocupación les dificulta en el desarrollo de su personalidad y puede conducir a crear niños inmaduros, inseguros y con baja capacidad de decisión.

Niños inútiles: la conscuencia de la sobreprotección infantil

La dependencia excesiva o la sobreprotección infantil pueden ser armas de doble filo; y es que todos los extremos son malos. ¿No resulta una paradoja que la madre esté normalmente más tiempo fuera de casa hoy en día y los niños y los jóvenes estén más sobreprotegidos que antes? ¿Por qué nos hemos llenado de jóvenes inmaduros, inseguros, irresponsables, sin ideales, sin ganas de casarse, de formar una familia, de independizarse,... de ayudar incluso a sus padres? ¿Sería muy duro llamarles inútiles?

Todos sabemos que los niños desde que nacen, necesitan cuidados y mimos que irán variando en función del crecimiento y la edad. Desde que el niño nace, tan dependiente de sus padres, su vida consiste en "la conquista de la independencia". ¿Qué consecuencias tiene sobreproteger a los niños?

El niño comienza explorando el mundo que le rodea y se va separando paulatinamente de su madre. En la edad escolar, a partir de los 6 o 7 años, el niño se encuentra en situaciones nuevas y difíciles para él. En esta etapa, según el psiquiatra Sergio Muñoz Fernández, se pone a prueba la autonomía e independencia alcanzada hasta el momento, a la vez que será fuente que contribuya a aumentar dicha autonomía y se manifestará en ser más participativo, compartir con los demás, aprender a defenderse e iniciarse en la libre elección de sus ideas.

Independencia y responsabilidad en contraposición a la hiperpaternidad

La psicóloga Carmen Virginia Rodríguez afirma que cuando hablamos de independencia nos referimos a responsabilidad, y esto no es algo que se otorga de la noche a la mañana. Desde niños, van los hijos asumiendo pequeñas responsabilidades: cuidar de sus hermanos, coger el teléfono, esperar donde hemos quedado, estudiar cuando los padres no están, cumplir la palabra dada...y así, poco a poco el hijo va ganando la confianza y el respeto de sus padres y de los demás. Llega así el día en que los padres dirán orgullosos "me fío de ti", una frase que todo hijo debe oír. O mejor, "hijo te quiero y confío en ti".

Según la terapista familiar Eva Nieves Acosta, los niños deben asumir responsabilidades desde los 6 años. Durante la adolescencia, se necesita más firmeza por parte de los padres ya que se renueva la etapa del no. Pero siempre basado en el ejemplo: "No podemos exigir lo que no damos" dice la especialista en conducta humana Carmen Virginia de Pernas.

Muchas veces, para los padres es más fácil solucionarle el problema a un hijo que ayudarle a enfrentarse a él. Los padres deben dejar que sus hijos se enfrenten a sus problemas desde pequeños.

¿Qué hará cuando papá o mamá no esté?

Un claro ejemplo de hijo sobreprotegido. El pequeño riñe con otro en el colegio. Llega a casa fastidiado. Sus padres inmediatamente quieren ir al centro escolar a dar la cara por él. Además, no se ponen de acuerdo de cómo hacerlo y entran a discutir entre sí. El niño lo ve y escucha todo: le están ocasionando un grave perjuicio.

¿Qué hará cuando papá o mamá no esté? Lo más probable es que el niño "sobreprotegido" se encuentre solo, porque los demás niños no quieren jugar con él, no vaya a ser que se chive a sus padres, y sus amigos no quieren enfrentarse con ningún padre pues saben que tienen las de perder.

Este caso es relativamente frecuente en las familias donde el padre sale en defensa de su hijo contra otros niños, como si su hijo fuera tonto. El padre, tendría que haber hablado con su hijo, escucharle con atención, buscar entre ambos soluciones pero siempre, enseñarle a enfrentarse con su pequeño problema.

Muchos expertos opinan que los padres sobreprotectores dan "demasiado" por sus propias necesidades insatisfechas. Sin embargo, no se dan cuenta de que cuando este hijo crezca, nada de lo que haga será suficiente para que sus padres se sientan satisfechos, compensados y llenen sus necesidades emocionales.

El resultado de mimar en exceso durante la infancia

Según la doctora Elba Garber, el resultado de mimar en exceso durante la infancia, crea en esos niños una actitud de espera pasiva a que la gente les de. Además, el niño sobreprotegido se cree especial, con derecho a todo y a veces mejor que otros, lo que en el fondo esconde una baja autoestima.

En definitiva, se siente arrastrado en dos direcciones opuestas. Por ello, los padres se sienten frustrados a la larga y piensan: "Este es un mal hijo, le dí toda mi vida y mis fuerzas, y ahora mira... no quiere verme". Y es que asfixiar a un hijo consigue que éste salga corriendo. Intentemos pues educar a nuestros hijos en la responsabilidad y la libertad desde pequeños.

El niño con síndrome de Down

Si en algún caso se justifica la sobreprotección, es con los niños con síndrome de Down. La ansiedad de los padres les lleva a evitar peligros o riesgos al niño, restringiendo en gran medida su campo de acción. Esto retrasa los hábitos básicos de autocuidado (vestirse, comer, etc.) y además, hace a los niños temerosos de tomar decisiones o de hacer cosas por sí mismos.

Un estudio realizado en el Instituto de Educación Especial Amancer puso de manifiesto las consecuencias nefastas de la sobreprotección en los niños con síndrome de Down en desarrollo psicológico: conducta asocial, agresividad, inseguridad, dificultad en la toma de decisiones, dependencia, egocentrismo, egoísmo, obsesivos; en desarrollo motor: dificultad en lenguaje y escritura, dificultad en la atención, control esfínter, poca expresión corporal.

María Lucea
Asesores: Maite y Liliana Mijancos. Orientadoras Familiares.

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