Anemia en el embarazo, ¿qué debes saber?

La anemia en el embarazo puede ser muy grave si no se trata a tiempo.
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El embarazo es una etapa tan maravillosa como delicada. Gestar una vida no es sencillo y por ello hay que prestar atención a los posibles problemas que pueden llegar con el fin de evitarlos o hacer que si aparecen, no tengan consecuencias graves. Es el caso de la anemia, una de las complicaciones más frecuentes durante este tiempo y se debe a un descenso del hierro por debajo de los valores normales.

Tal y como explica el Instituto de Medicina Materno Fetal de Barcelona, el hierro es esencial para la producción de hemoglobina, la proteína que se encuentra en los glóbulos rojos y que lleva el oxígeno a otras células. El bebé en desarrollo recibe este mineral a través del cordón umbilical, por este motivo la anemia debe ser controlada para asegurar el bienestar del bebé.

Hemoglobina en el embarazo

Esta entidad también explica que durante el embarazo, la cantidad de sangre en el cuerpo de la mujer aumenta hasta un 50% más de lo normal. Por este motivo es necesario una mayor cantidad de hierro con el fin de producir más hemoglobina para toda esa sangre adicional que se suministrará al bebé y a la placenta. Por este motivo, la presencia de la anemia y la falta de hierro en el torrente sanguíneo pueden tener graves consecuencias.

Entre las causas más comunes de la anemia se encuentra la falta de hierro habitual en la madre. También puede desarrollarse si no se toma la cantidad recomendada de ácido fólico o vitamina B12, o si la mujer pierde mucha sangre. Este problema se relaciona al mismo tiempo con otras enfermedades o trastornos del torrente sanguíneo de carácter hereditario como son la anemia drepanocítica o de células falciformes.

El Instituto de Medicina Materno Fetal de Barcelona también explica que es importante tener en cuenta que en ocasiones la anemia real es algo menor de lo que marcan las pruebas realizadas durante la gestación. A lo largo del embarazo aumenta la cantidad de líquido en la sangre y se produce un fenómeno conocido como hemodilución que hace que pese a que la cantidad de hierro y hemoglobina aparente normalidad, parezca que están algo bajos en los análisis; es porque están diluidos en una mayor cantidad de líquidos.

Diagnóstico y tratamiento

Entre los síntomas más comunes de la anemia en el embarazo se encuentran el cansancio, fatiga, palidez y taquicardia en la mujer. Esto se debe a la menor cantidad de glóbulos rojos que transportan oxígeno por la sangre. También es posible que la gestante no muestre ningún indicio de este problema, en especial si la pérdida de este mineral es leve.

La mejor forma de detectar este problema es que el ginecólogo realice un análisis de sangre en la primera consulta prenatal. Aunque los resultados sean negativos, es probable que a lo largo del embarazo pueda aparecer. Por este motivo se recomienda repetir estas pruebas a posteriori para controlar el estado de la mujer gestante.

El tratamiento pasa por la receta, por parte de un especialista, de un suplemento de hierro de 60 a 120 mg por día o más. Con este aporte se pretende absorber la mayor cantidad posible de este mineral. Lo habitual es tomarlo en forma de tabletas con el estómago vacío, y acompañándolas de agua o con zumo de naranja (la vitamina C ayuda a la absorción). No se recomienda la leche porque el calcio altera la absorción

También se recomienda incluir en la dieta alimentos ricos en hierro. Carnes como las de ave y los mariscos son buenas opciones para este fin. Otras alternativas son las legumbres, las pasas, los dátiles, vegetales de hoja verde, panes integrales y cereales fortificados con este mineral. Es importante tener en cuenta que el cuerpo absorbe mejor el hierro de fuentes animales (hierro hemínico).

Damián Montero

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