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DIANA MARTÍN

Conciliar, 5 ideas para madres y padres trabajadores

Cómo conciliar vida laboral y familiar
Foto: THINKSTOCK Ampliar foto
    

La conciliación nos preocupa a todos. Es un tema del que se habla una y otra vez en distintos espacios, especialmente en los relacionados con maternidad y crianza de niños pequeños. Online y en el parque especialmente, pero va más allá. ¿Dónde queda esa estabilidad mental si nuestros trabajos no nos permiten ni siquiera cuidar de los niños? Seguramente el ocio queda reducido a la nada. Y eso no es sano.

Conciliar es poder criar a los niños al mismo tiempo que nos realizamos en un trabajo, pero también es tener tiempo para vivir además de trabajar, vivir con nuestra familia, si la tenemos o "simplemente" salir de paseo, ir al cine o ver la tele en el sofá. Parece que todas esas cosas que tienen que ver con el ocio no importan si no tenemos familia. Pero sí importan y mucho, porque de ellas depende buena parte de nuestra estabilidad mental.

Muchos empresarios imponen sus propias medidas, como no contratar a mujeres en edad de tener hijos. Tampoco las contratan más mayores porque lo son demasiado. Lo que se traduce en no contratar mujeres sin más y tener una plantilla aplastantemente masculina.

La conciliación no es un tema solo de madres criando hijos menores de 12 años. Todos, hombres y mujeres tenemos que conciliar el trabajo con la vida constantemente porque no hay que olvidar que cualquier trabajador es, además, una persona. De esas que tienen padres enfermos, que pueden ponerse enfermas ellas mismas o tener un problema administrativo que les obligará a no ir al trabajo varias mañanas.

Ideas para conciliar trabajo y vida familiar

La conciliación del trabajo y la vida familiar debería ser una realidad por pura lógica. Lo que no se entiende es que no lo sea. Hay muchas propuestas en la red para conseguir que las condiciones laborales sean compatibles con la vida, aquí os dejamos unas cuantas:

-   Racionalizar los horarios: no tiene sentido tener dos horas, a veces más de comida. No importa si justo debajo de la oficina hay un gimnasio maravilloso que ofrece descuentos a los trabajadores. La realidad es que se tarda menos de media hora en comer. Acortar este tiempo de comida significaría salir antes.

-   Entrada más temprana. Si cada empresa pudiera juzgar cuál es su mejor horario, lo ideal sería que este se adaptara. Si trabajamos con países centroeuropeos, posiblemente el tiempo más adecuado de trabajo sea de 7:30h a 16h con una hora de comida. Si los horarios de las empresa no fueran tan rígidos (de 9h a 19h) se aliviaría el exceso de tráfico en horas punta y se optimizaría la productividad. En cualquier caso, no todas las empresas trabajan con otros países. Muchas lo hacen solo a nivel nacional. Cambiar el horario sería tan sencillo como cambiar la hora.

-   No trabajar horas extra y aún menos no justificadas. Adiós a la cultura de calentar la silla. En otros países está mal visto y no les falta razón: el trabajador que no consigue hacer su trabajo en sus horas de contrato tiene uno de estos problemas; o no sabe manejar su tiempo o su jefe le ha asignado un volumen de trabajo inadecuado. Conclusión: hacer horas extra significa que alguien está haciendo mal su trabajo.

-   Flexibilización del horario, partiendo de que todo adulto responsable debería trabajar las horas que figuran en su contrato. Independientemente de si entra a las 8h o a las 9:30h. Si la hora de salida va en relación con la de entrada, la empresa no pierde y el trabajador tampoco. En este punto muchos pensarán que "muchos compañeros" se escaquearían del trabajo. ¿Realmente? ¿Muchos? Seguro que no son la mayoría, sino sólo unos pocos que llaman soberanamente la atención. La mayor parte de los trabajadores son responsables que quieren hacer bien las cosas.

-   Teletrabajo. Llegó el gran concepto. No todo se puede hacer desde casa y es más difícil de controlar. Es cierto, pero muchas cosas se pueden hacer desde casa y está bien que sea así. Muchas empresas han probado que los trabajadores que tienen esta facilidad se comprometen más con la empresa y son más productivos.

Seguro que habría muchas formas de alentar a las empresas a tomar estas medidas u otras similares. ¿Verdad que leídas en frío no parecen tan descabelladas?

Diana Martín