Estudiantes: cómo compartir piso en armonía

Estudiantes comparten piso
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Según un reciente estudio sobre estudiantes universitarios, la mayoría de estudiantes de Italia y España no se han independizado de su casa materna y paterna (aproximadamente un 70 por ciento), y en general, tampoco trabajan (sólo un tercio en ambos países). Estos datos se contraponen con el alto índice de independencia tanto familiar como económica de los estudiantes suecos, seguidos de los alemanes y británicos.

En esta coyuntura específica de los estudiantes españoles, sí encontramos muchos universitarios que optan por compartir un piso con otros estudiantes, aunque en fin de semana o época vacacional, sigan viviendo con su familia, y sigan siendo los padres quien sufragan los gastos que ocasiona este tipo de convivencia.

Cómo convive en un piso un estudiante universitario

La mayor parte de estos estudiantes inicia una nueva convivencia con personas que ya no son su propia familia, por lo que pasa de ser una relación incondicional y desigual, a una relación entre iguales y con unas connotaciones distintas a la relación de la familia nuclear. Este cambio puede generar muchas veces ciertas dificultades de convivencia entre los estudiantes, ya sea por desconocimiento de costumbres y hábitos de las otras personas, o bien por falta de aceptación o falta de respeto al otro.

En el primer caso, es normal que una persona que siempre ha convivido con su familia, donde suele existir una normativa familiar, un estilo de vida (que se concreta en unas costumbres familiares, en unas rutinas, etc.), pueda chocar con otra manera de funcionar en la vida. Por ejemplo, si a un joven, en su casa, le han enseñado a recoger el salón después de hacer uso de él, le podrá crear cierto malestar que otro del piso no tenga la costumbre de dejar los cojines bien arreglados o las sillas en su sitio. Pero este tipo de conflictos pueden entenderse si aceptamos que cada uno está educado de un modo distinto, y como veremos más adelante, estas diferencias pueden solucionarse.

Por otro lado, son muy frecuentes las disputas en las que existe una falta de respeto o aceptación. Las diferencias entre los jóvenes suelen ser enriquecedoras, pero tiene que haber un mínimo de educación. Pensemos que la convivencia requiere, no sólo el pasar un buen rato con la otra persona, como puede pasar con un compañero de clase, compartiendo unas horas de estudio o de ocio, sino que implica mucho más.

Es por ello que muchas disputas que emergen en los pisos de estudiantes son porque hay jóvenes que no poseen un mínimo de educación y de buenos modales para convivir con otras personas, lo que provoca situaciones desagradables en el resto de compañeros de piso. Por ejemplo, un modo grosero de hablar, de vestir, de comportarse en general, puede hacer insufrible la convivencia. También las faltas de respeto, no cuidar el silencio a las horas de estudio o llenar el piso de colegas en época de exámenes, puede crispar los nervios de los demás.

Por último, muchos de los desacuerdos se establecen en cuestiones referentes a la logística del piso: cómo organizar las tareas domésticas, donde el espíritu de colaboración no puede faltar, como también el de comprensión y compañerismo.

Solucionar los conflictos: fomentar el espíritu de colaboración

Este tipo de conflictos tan comunes en pisos de estudiantes se resuelven, la mayor parte de las veces, con una gran dosis de comunicación, comprensión, organización y, como no, sentido del humor. Sin comunicación, difícilmente se puede convivir.
Hablar antes de*: Son varios los temas que conviene, de antemano, hablar cuando uno decide ir a vivir con otras personas. Hablar de temas como la organización: la forma de pago de los gastos, la distribución de las tareas, la planificación de la compra, etc. evitará muchos conflictos posteriores.

Hablar cuando surja cualquier desacuerdo, siempre será bueno comentarlo con la persona en cuestión, o si afecta a todo el grupo, hacer una puesta en común de ideas, para intentar solucionar el problema de la mejor manera posible.

La comprensión también ejerce un papel muy importante en la convivencia entre jóvenes. Especialmente en el primer periodo de convivencia, son muchos los jóvenes que deben adaptarse a muchos cambios a la vez: una carrera universitaria, dejar el nido familiar, nuevos amigos, nuevos profesores, quizá una ciudad nueva, etc. Todas estas circunstancias afectan, como es lógico, en su manera de afrontar esta nueva situación, y siempre habrá estudiantes que lo llevarán mejor que otros. El apoyo de un compañero en momentos de "morriña" o de "bajón" siempre es un gran consuelo, por lo que un ambiente de concordia y comprensión en el piso, ayudará mucho en la convivencia.

En esta línea, el hecho de que se respire un ambiente de alegría y de buen humor, también evitará muchos roces. La época de la juventud, de por sí, invita a la jovialidad, pero está claro que en este punto, como en otros muchos valores, un joven optimista es fruto de una familia alegre, a pesar de las dificultades.

Y por último, la organización. Como hemos dicho, es vital para que la convivencia sea más agradable. Por ser éste un punto muy importante, vamos a verlo con más detenimiento a continuación.

Conchita Requero
Asesoramiento: Margarita Sala Pallàs. Pedagoga y Master en Matrimonio

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