Buen comportamiento en niños durante el verano, cómo evitar los desmadres

 

Buen comportamiento en niños durante el verano, cómo evitar los desmadres

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Cómo asegurar el buen comportamiento en verano
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Finaliza el curso, llegan las buenas notas y los más pequeños de la casa se entregan a unos meses de descanso más que merecidos. Sin embargo la llegada del periodo estival, en muchos casos, también supone un descontrol en el comportamiento de los más pequeños. La falta de horarios, y de rutinas como por ejemplo los deberes hace que sus actitudes se desmadren dando lugar a auténticos de cabeza si no se pone remedio.

El aburrimiento y la constante búsqueda de atención, hacen que los niños se porten mal en ocasiones. Para asegurar un buen clima en casa y prevenir estas actitudes, desde la Fundación FAROS, del Hospital San Joan de Déu, en Barcelona, se dan estos consejos a los padres en verano.

La influencia del entorno

Los profesionales de este centro destacan cómo puede influir el entorno de un niño en su comportamiento. Muchas veces, las malas actitudes responden a una falta de estimulación en el ambiente del que se rodea, o una mala influencia en el mismo. Especialmente, el verano supone mucho tiempo libre y una falta de estructuración en el mismo puede dar lugar a malas conductas.

La mayoría de los niños son activos por naturaleza, y si no tienen nada que hacer su espíritu aventurero les dará una idea. Planes que responden a esta falta de estructuración en el tiempo. Un ejemplo es ponerse a realizar un juego que puede romper algo en el salón. La falta de un horario adecuado también puede influir de otra manera como es la hora de dormir de los más pequeños.

En verano la hora de dormir no queda tan clara como el resto del año. Si durante el curso el momento de ir a la cama estaba establecido, los padres son más laxos en este sentido en el periodo estival. Esto provoca un descontrol que puede conducir a la falta del suficiente descanso, lo cual genera en los más pequeños un mal humor que traducirán en un mal comportamiento.

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Los caprichos del verano

Otro aspecto muy visto en verano, es la aparición de caprichos. La actitud de los padres en esta época es más benévola y al estar de vacaciones al niño se les concede más deseos de los que habitualmente recibirían. El problema viene cuando hay que decirle 'no', es entonces cuando el hijo al no obtener lo que buscaba responde con una rabieta esperando que de este modo se le brindará.

Hay que recordar que el hecho de estar de vacaciones no quiere decir nada, y que el niño no tiene que recibir todo lo que quiera. Las concesiones deben ser proporcionadas y evitar que el niño sienta que mientras dure el verano, puede pedir todo lo que desee. Un ejemplo es el helado y el pequeño que siempre que pasa frente a un puesto, pide uno de estos productos.

A tener en cuenta

Para evitar los desmadres en el comportamiento en verano, los padres deben atender a vario aspectos en sus hijos con el fin de que el verano no saque de ellos la peor de sus conductas:

- El ambiente y sus estímulos. En ocasiones, durante algún viaje especialmente, el niño se expone a demasiados estímulos como ruidos, idiomas que no entiende, una zona que no conoce, etc. Esto puede sobrexcitarlos y genera el mal comportamiento, asegúrate de calmar al niño si empieza a dar estos síntomas como por ejemplo contando una historia interesante de este destino.

- Los horarios. Los niños no son capaces de autogestionar su tiempo y falta del horario que impone el colegio, debe ser reemplazada por los padres. Asegurarse de que hace alguna actividad intelectual no solo lo ayudará a repasar antes de empezar el colegio, también lo mantendrá ocupado y alejado del mal comportamiento.

- La importancia del sueño. Hay que procurar que el niño siempre acuda a la cama al mismo tiempo. Aunque no haya colegio al día siguiente, la hora de dormir debe ser la misma casi siempre y de este modo hacer que el cuerpo del niño entre en estado propicio al descanso al acercarse este momento.

- No siempre obtendrá lo que quiere. El verano es época de barbacoas, visitas a la piscina o comidas en familia. Las vacaciones permiten que la familia pueda entregarse más a estas formas de ocio en las que el niño obtiene a menudo caprichos como helados, tartas o golosinas. Pero hay que recordarles que esta concesión fue puntual y que no siempre que quiera va a recibir estos artículos.

Damián Montero

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