Los curiosos efectos de abrazar un peluche por el lado izquierdo

El abrazo por el lado izquierdo favorece el desarrollo de habilidades sociales.
ISTOCK

Muchos son los juguetes que posee un niño y bastantes más son las formas en las que puede utilizarlos. Desde una imitación de un coche de carreras con el que imaginar que es un campeón del automovilismo hasta un peluche que abrazar en los momentos en los que necesita ternura.

¿Ejerce alguna influencia el modo en el que un niño abraza su peluche? Un grupo de investigadores del Birkbeck College en Reino Unido han alcanzado la conclusión de que sí, que aquellos pequeños cogen estos juguetes por el lado izquierdo tienen beneficios en su faceta social y cognitiva del resto del mundo.

Procesamiento de caras

Distintos estudios han demostrado que aquellas caras percibidas en el lado izquierdo crean un cableado neuronal que hace que esta información llegue de forma más eficiente al hemisferio derecho del cerebro, encargado de registrar los rostros de las personas. Sin embargo, hasta ahora ningún estudio se había encargado de demostrar que este mismo registro se da en los niños.

Para demostrar esta hipótesis este grupo de investigadores ofreció a los más pequeños una almohada con una cara dibujada y ésta debía ser acunada en los brazos de los niños participantes. Aquellos que pusieron este objeto en su lado izquierdo demostraron mejores habilidades sociales y capacidad para trabajar en un ambiente estructurado.

En la segunda parte de este estudio los investigadores concedieron a los más pequeños una muñeca para observar en qué lado se acunaba. De la misma manera, aquellos niños que sostuvieron al juguete en su lado izquierdo demostraron más ganas de seguir instrucciones y un mayor control de las habilidades sociales.

La doctora Gilliam Forrester explica que los niños que acunaron al juguete en su lado izquierdo consiguieron mejores puntuaciones en los test de habilidad social. Una muestra de que utilizar el campo visual vinculado al hemisferio dominante para el procesamiento de los estímulos externos le da al individuo una ventaja en la vida real.

Otros beneficios del juego

Ya sea acunando un peluche o un muñeco, o realizando cualquier otra actividad, el juego es una actividad muy importante en los más pequeños. Estos son algunos de los beneficios que aportan estas prácticas a los niños:

- Desarrollo sensorial. Jugar significa enfrentarse a distintos estímulos que contribuyen a que los más pequeños puedan desarrollar sus destrezas sensoriales para responder a ellos.

- Mejora de su coordinación. Jugar también se traduce en movimiento y en una mejora de la coordinación desde el ojo hasta la pierna para chutar un balón hasta estar atento al movimiento de un compañero para responder.

- Mejora la comprensión del mundo alrededor. Jugar es moverse por un escenario, ya sea el salón de casa o el jardín. Al interactuar con este escenario, el niño será más consciente de todo aquello que lo rodea.

- Favorece su lenguaje. Los niños interactúan con otros mientras juegan y transmiten las instrucciones a sus compañeros a través de frases que potencian su lenguaje.

- Desarrollo del pensamiento abstracto. Entender unas normas e imaginarlas antes de ponerlas en práctica favorece estas destrezas.

Damián Montero

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