Instrucciones para niños, ¿por qué es importante decirles cómo hacer las cosas?

Las instrucciones son imprescindibles en el desarrollo de los niños.
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Nadie nace sabiendo cómo hacer las cosas. En todo aprendizaje en esta vida se precisan unas instrucciones que indiquen cómo hacer las cosas del modo correcto. Pretender que un niño lo sepa todo desde un primer momento es algo imposible, a los padres corresponde estas enseñanzas que sirvan de guía a los más pequeños de la casa.

Por supuesto, en cada casa habrá distintas instrucciones y distintas enseñanzas para transmitir a los más pequeños. Pero lo que sí puede servir como nexo común es el método para inculcar estas guías a los hijos. Algo que enseñará a los niños a desenvolverse en determinadas situaciones tanto en su presente como en el futuro.

La importancia de las instrucciones

Tal y como se indica en el Departamento de Salud y Servicios Humanos del Gobierno de Estados Unidos, las instrucciones juegan un papel muy importante en el desarrollo de todo niño. Ninguna persona ha nacido sabiendo, toda enseñanza que hemos ido recibiendo ha llevado aparejada una guía en mayor o menor medida. Un ejemplo es cómo un pequeño aprende a atarse los cordones.

Si en este caso precisa unas instrucciones para hacerlo de manera correcta, ¿por qué no en otras situaciones? El trabajo de todo padre es enseñar a sus hijos cómo actuar y esto también se aplica al comportamiento de los más pequeños. Gracias a estas guías los pequeños sabrán cómo actuar en distintos contextos y tener éxito en la consecución de sus metas.

Al hablar de instrucciones puede pensarse en una serie de normas sobre lo que el niño puede o no puede hacer en casa. Pero con estas guías, por ejemplo, puede instruirse a los hijos sobre cómo jugar en una actividad sin hacer trampas para que de este modo pueda cumplir con aquello que se proponga junto a sus amigos. Al mismo tiempo también servirá como prevención ante posibles peligros.

Un ejemplo puede ser una caminata junto a una zona escarpada, se le debe indicar al niño cómo caminar para evitar caídas y posibles heridas derivadas de este. Al mismo tiempo, las instrucciones pueden fomentar la autonomía de los niños al proponerse alternativas y que sean los niños quienes elijan. Un ejemplo de esto último es indicar la vestimenta para determinado evento pero permitir que sea el pequeño quien decida el color de algunas prendas.

Paciencia y consecuencias

Al igual que nadie nace sabiendo, pocos aprenden a la primera. Las instrucciones pueden tardar en interiorizarse. Por ello, desde este Departamento se recomienda a los padres mucha paciencia y no esperar resultados inmediatos, en especial en aquellas lecciones más difíciles de entender como las normas de un juego. Con el tiempo los hijos aprenderán que los resultados son más positivos cuando se siguen estas guías que cuando no.

En el proceso de interiorizar estos mensajes también tienen importancia el uso de consecuencias. Durante el primer proceso de enseñanza de instrucciones, los niños deben ver en primera persona los resultados a los que se atienen si no siguen las instrucciones. Hacer trampa en un juego puede ocasionar que la próxima vez se quede fuera de estas actividades.

Damián Montero

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