Alimentación complementaria: 7 consejos para introducir alimentos

La alimentación complementaria del bebé
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Aunque se pueden fijar unas pautas generales para la alimentación de los bebés, el ámbito de la nutrición entraña mucho de tradición. Al fin y al cabo, no en todos los países del mundo existe la misma disponibilidad de alimentos y las costumbres de consumo de unos y otros suelen ser diferentes.

Se tiende a pensar que si no se incluye a tiempo un determinado alimento en el menú de un niño, este puede desarrollar, a la larga, una intolerancia a dicho alimento. Sin embargo, no existe una relación clara entre el momento de introducir un alimento y el riesgo de desarrollar una alergia o intolerancia.

La introducción de nuevos alimentos en la dieta del bebé debe hacerse de manera pautada y mejor individualmente para saber si le sientan bien o le producen alergia. En cuanto a los sabores, para que se acostumbre fácilmente a todos ellos conviene considerar que el desarrollo neurológico del pequeño se estimula durante el periodo ventana que dura unos meses. Durante este periodo, el niño cambia su mecanismo de deglución, por lo que ya no solo succiona sino que aprende a masticar y se mantiene sentado con el cuello erguido.

La ingesta calórica diaria recomendada para un bebé se sitúa entre las 80 y las 100 kilocalorías por cada kilo de peso. Así, como norma general, un niño de ocho kilos debería consumir entre 600 y 800 kilocalorías al día.

Consejos respecto a la alimentación complementaria

La introducción de la verdura y fruta al bebé es una prueba de fuego tanto para el bebé como para los padres. Lo más importante en esta etapa es la paciencia. Cada niño tiene sus propios tiempos. Es fundamental no forzar al bebé, e ir animándole a probar y experimentar con la comida. Esta fase es una etapa importante en el crecimiento y desarrollo del bebé y solo se consigue el éxito a base de entrenamiento.

Además existen otras pautas que debes tener en cuenta:

1. No añadir sal. Los propios alimentos ya aportan la sal necesaria.

2. Los purés no deben guardarse de un día para otro. Las vitaminas de los alimentos son termolábiles, es decir, se alteran y se destruyen con los cambios de temperatura. Así pues, los purés mejor del día.

3. No ofrecer carne, pescado o huevo el mismo día ya que excedería la cantidad de proteína recomendada. Elegir uno cada día.

4. Mejor fruta cruda y madura que cocida.

5. Evitar las verduras de hoja verde oscura como las espinacas y las acelgas hasta pasado el año de vida. Estas verduras contienen exceso de nitratos que en grandes cantidades puedan causar problemas en la distribución de oxígeno en el cuerpo del bebé (técnicamente denominado metahemoglobinemia).

6. Si el niño rechaza repetidamente un alimento, cambiar por otro del mismo grupo después de unos días. Es mejor parar unos días y volver a la lactancia materna o artificial y comenzar de nuevo pasados unos días, de forma que el bebé no asocie la comida con un momento desagradable.

7. Dejar que el niño juegue con la cuchara para que vaya familiarizándose con los nuevos utensilios.

Dra. Paloma Nacher. Neonatóloga Hospital La Milagrosa, Madrid
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