Los niños heredan la tendencia a comer más bajo ciertas emociones

 

Nutrición

Los niños heredan la tendencia a comer más bajo ciertas emociones

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Comer cuando se está triste o nervioso es una tendencia que está presente en muchas personas. Una respuesta a situaciones de estrés y que hace que los jóvenes ingieran más alimentos, provocando alteraciones en su peso. ¿De dónde nace esta costumbre? ¿Por qué para calmar estas alteraciones se recurre a la comida?

La respuesta podría estar en el código genético, en la herencia que los padres dejan a sus hijos en el ADN. Así lo ha destacado el estudio realizado conjuntamente entre la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega y el King's College de Londres y las universidades de Londres y Leeds. Un trabajo publicado en Child Development y que arroja un poco de luz a esta tendencia a comer más en situaciones de estrés.

Alimentos nada recomendados

Los responsables de este trabajo explicaron que es muy importante encontrar el origen de esta ingesta emocional para prevenir posibles trastornos alimenticios. Según los autores de esta investigación habitualmente los productos que se consumen como respuesta a una situación de estrés o nerviosismo no son recomendados: helados, comida basura, golosinas, etc.

Aumentar la ingesta de estos productos en un breve espacio de tiempo supone una ganancia de kilos repentina, y cuando se abandona esta práctica la baja vuelve a repetirse con la misma velocidad. Para frenar esta tendencia hay que acudir a los orígenes, saber por qué los jóvenes comen más cuando pasan por un periodo de estrés o de mayor nerviosismo.

En esta investigación se analizaron los casos de 801 niños a quienes se realizaron distintas evaluaciones a los 4, 6, 8 y 10 años. En este seguimiento se vigiló su alimentación habitual y la que se producía cuando pasaban por situaciones de estrés. El objetivo era observar si en estos procesos se producía un aumento en las comidas y qué era lo que generaba esta respuesta emocional.

En este estudio también se incluyó a los padres de forma que estos respondieran a cuestionarios en los que describieran el estado emocional de sus hijos y si observaban que cuando estaban tristes o más estresados, recurrían a la comida para calmar estas sensaciones. En torno al 65% de los niños participantes en este estudio comían más cuando atravesaban estas situaciones.

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Doble origen

Después de recopilar los datos de esta investigación, los autores se encontraron con que habitualmente el aumento de la comida en tiempos de estrés contaba con un doble origen en los niños. Por un lado, el mencionado origen genético. Aquellos hijos cuyos padres recurrían a este método para rebajar sus niveles de estrés. Aunque otra explicación también fue encontrada tras ese trabajo.

Los padres eran quienes también habitualmente ofrecían más comida a sus hijos en los momentos en los que estos estaban más estresados. Estos progenitores inconscientemente aumentaban la cantidad de alimentos en sus vástagos con la intención de calmarlos en estas situaciones. Esto generaba una tendencia que hacía que el niño entendiera que para rebajar su tensión, debían comer más.

Estos autores proponen a los padres que vigilen su comportamiento cuando sus hijos llegan a casa tristes o nerviosos y actuar de otra forma. En lugar de ofrecerles una ración de comida, mejor un abrazo o salir a dar un paso para rebajar la tensión. No se debe enseñar que para calmarse, los alimentos son la respuesta.

Damián Montero

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