Sentir el viñedo, el mejor viaje con niños

 

Sentir el viñedo, el mejor viaje con niños

Vivir una experiencia en familia es lo más apasionante que nos ofrece la última tendencia del turismo de colores. Y es que muchos padres saben que en la memoria de los niños se graban con más facilidad los recuerdos que están ligados a una emoción, a una experiencia vivida o a un sentimiento y la idea es aprovechar los viajes en familia para afianzar esta unión.

Lejos de ir a los típicos destinos de playa o de montaña, el turismo de experiencias, que se engloba dentro del turismo naranja, consiste en vivir en primera persona la cultura que se visita, ya que va más allá del turismo cultural, y además de aprender, toda la familia puede tocar, beber, practicar, sentir, oler, degustar... es el turismo de deleite para los sentidos que se graba en el recuerdo y que tanta importancia tiene hoy en día para las familias con niños.

Una combinación de modalidades

Palpar la uva en el viñedo

Dentro de las diferentes modalidades que engloba el turismo naranja para familias destaca el turismo gastronómico, el enoturismo, el turismo idiomático... que marida a la perfección con experiencias encantadoras como participar en las tradiciones, conectar con los artistas locales y entender el sentido de su artesanía o participar en el proceso de elaboración de los productos típicos locales.

Algunas de las actividades que se pueden experimentar en España dentro del turismo naranja son aprender a preparar un hornazo en Salamanca, decorar un patio andaluz en Córdoba, conocer la elaboración de vino en una bodega de La Rioja, adentrarse en el mundo del toro en profundidad en una ganadería de lidia, mariscar en las costas gallegas, conocer el proceso de pasteurización de la leche en una comarca asturiana...

Todas estas actividades resultan especialmente atractivas para la nueva generación de papás millenials, una nueva generación de turistas que no quieren ser turistas, es decir, que quieren ser viajeros, pero viajeros locales. Este tipo de turistas desarrollan todo su potencial a través del aprendizaje mediante el formato de experiencias singulares. Para todos ellos cada día es distinto y especial porque se aprende una cosa nueva y además han podido experimentarla con alguno de sus cinco sentidos.

Niño en el viñedo de Vivancos

Dentro de este nuevo turismo creativo para familias destaca en España el turismo enológico por las míticas rutas de La Rioja y la Rivera del Duero, especialmente. Resulta fascinante tanto para niños como para adultos, ya que generalmente suele ser la primera vez para todos, el paseo por los viñedos en primera instancia para conocer cómo crecen las uvas en las viñas y la visita a las bodegas donde el vino se cría en barricas de gran tamaño que son muy llamativas y captan muy bien la atención de los niños, aunque el proceso de elaboración no se queda atrás porque les despierta la curiosidad.

Vivanco: un ejemplo para experimentar con todos los sentidos

Para conocer el origen del vino, ligado al proceso de sedentarismo del hombre, conviene visitar la región de La Rioja, ya que desde la antigüedad es un símbolo de identidad cultural, pues el vino llegó a esta zona con los romanos y el cultivo de la vid ha llegado a nuestros días con las variedades autóctonas de uva que se utilizan en los vinos de la denominación: Viura, Malvasía, Garnacha blanca, Tempranillo blanco, Tempranillo, Garnacha, Graciano, Mazuelo, Maturana tinta.

Vivanco, una bodega en Briones, La Rioja

Concretamente, en Briones (La Rioja), la parada es imprescindible. En este lugar se encuentra Vivanco, un lugar especial y muy recomendable para hacer la visita con los niños y dejar que toquen, vean, huelan, y beban mosto, eso sí, para que su experiencia sea en primera persona y junto a sus padres, y así no la olviden nunca.

En Vivanco, la Bodega es subterránea para respetar el medio ambiente y visita obligada para toda la familia es el Museo de la Cultura del Vino de Vivanco. Este espacio fue inaugurado en 2004 por SM el Rey Juan Carlos I y en él se pueden apreciar todos los utensilios necesarios para el cultivo de la vid, la recolección de la uva o la vendimia relacionada con sus más arraigadas tradiciones, la transición del mosto al vino mediante los descubrimientos de laboratorio... Pero no sólo verás herramientas relacionadas con el vino, sino también cómo esta bebida ha servido de inspiración para artistas muy reconocidos. Por ejemplo, en el Museo de la Cultura del Vino también podrás encontrar obras originales de pintores de la talla de Sorolla, Miró, Picasso, una colección de más de 3.000 sacacorchos y hasta un viñedo privado de uvas de todo el mundo, en el que puedes encontrar ¡más de 200 variedades!

La bodega de Vivancos

Y es que no es de extrañar que, con todo este patrimonio artístico, el Museo de la Cultura del Vino de Vivanco haya sido nombrado como el Mejor Museo de Vino del Mundo según la OMT-ONU (Organización Mundial de Turismo).

Un destino ideal para cualquier época del año, especialmente para esta Semana Santa, donde las vacaciones escolares permiten a los niños disfrutar del programa de actividades para acercar el mundo y la Cultura del Vino a los más pequeños que ofrece Vivanco. Puedes reservar tu entrada aquí.

Un espacio permanente de experimentación donde los niños viven una experiencia paralela a la de los adultos. Así destaca el Programa Anual de Talleres Creativos en familia, o talleres específicos que realizan en fechas destacadas como por ejemplo en Semana Santa.

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