La contaminación favorece el desarrollo de alergias

La contaminación y la alergia en las ciudades
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La boina de contaminación que afecta a muchas ciudades debido a la falta de lluvia o largos periodos de sequía tiene riesgos para la salud, porque produce un efecto directo en el asma bronquial y en las enfermedades pulmonares a través de la inhalación de las partículas contaminantes, pero también en muchas ocasiones se asocia a patologías cardiovasculares, neurológicas y hematológicas.

La influencia de la contaminación sobre la salud

La contaminación atmosférica afecta de distintas formas a diferentes grupos de personas. Los efectos más graves se producen en las personas que ya están enfermas. Además, los grupos más vulnerables, como los niños, los ancianos y las familias de pocos ingresos y con un acceso limitado a la asistencia médica son más susceptibles a los efectos nocivos de la contaminación.

Según datos de la OMS, se calcula que en el mundo suman 1,3 millones las personas que mueren en un año a causa de la contaminación atmosférica urbana; más de la mitad de esas defunciones ocurren en los países en desarrollo. La contaminación del aire representa un grave problema de higiene del medio que afecta a los habitantes de los países en desarrollo y desarrollados. Los residentes de las ciudades donde hay niveles elevados de contaminación atmosférica padecen más enfermedades cardiacas, problemas respiratorios y cánceres del pulmón que quienes viven en zonas urbanas donde el aire es más limpio.

La exposición a corto y a largo plazo a la contaminación atmosférica produce efectos sobre la salud. Por ejemplo, las personas aquejadas de asma afrontan un riesgo mayor de sufrir una crisis asmática los días en que las concentraciones de ozono a nivel del suelo son más elevadas, mientras que las personas expuestas durante varios años a concentraciones elevadas de material particulado (MP) tienen un riesgo mayor de padecer enfermedades cardiovasculares.

La relación entre la contaminación y la alergia

Estudios recientes indican que existe una relación directa entre la elevada presencia de partículas contaminantes y el aumento de la prevalencia de las enfermedades alérgicas, que afecta especialmente a los niños.

El 40 por ciento de los niños españoles padecen rinitis alérgica, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Según explica el doctor Joan Bartra, miembro esta Sociedad y médico especialista en Alergia del Hospital Clinic de Barcelona considera que es necesario "reducir en lo posible la exposición a las partículas contaminantes tanto para controlar los síntomas de la alergía como para prevenir su posible desarrollo. La exposición de los niños con afecciones respiratorias o alérgicas a partículas contaminantes pueden agravar los síntomas alérgicos como la irritación o la inflamación de las vías respiratorias".

La importancia del aire sano

Para los alérgicos es importante evitar el aire contaminado por dos motivos. El primero, porque las partículas contaminantes suponen un efecto pernicioso en nuestro sistema respiratorio, pudiendo provocar inflamaciones y por lo tanto mayor sensibilidad, lo que empeora las consecuencias de la alergia. El segundo, porque la contaminación incrementa la propia virulencia de las partículas hipoalergénicas, lo que también provoca una mayor agresividad de los síntomas.

Marisol Nuevo Espín

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