Prevención, la mejor medicina contra el resfriado

Para evitar los resfriados, lo mejor es prevenir
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Ojos lagrimosos, mocos y un malestar general. Esos son algunos de los síntomas del resfriado, que en ocasiones es capaz de privarnos del sentido del olfato y dejarnos en cama con una fiebre alta. Y lo peor de todo, no hay medicina que lo cure, ¿o puede que sí?No se puede comprar en farmacias, pero está al alcance de todos.

La mejor forma de combatir al resfriado es la prevención. Actuar por evitar que este virus es una tarea que deben asumir toda la familia ya que una vez que este indeseable invitado cruza la puerta de entrada de nuestra casa, es difícil que no "salude" a todos los miembros del hogar.

Formas de prevenir el resfriado

Estas son algunas de las formas de prevenir los resfriados en casa. Pequeñas actividades que no llevarán más de un par de minutos y que servirán para que el catarro no fastidie el día a día:

1.  Lavarse las manos a menudo. Los virus y las bacterias no tienen piernas ni pueden pedir un taxi. Pero saben moverse en otros transportes. Por ejemplo las manos, zona del cuerpo que puede entrar en contacto con zonas donde esté presente la infección. Mantener una higiene regular en esta extremidad ayudará a que el resfriado se esfume cada vez que use las manos como transporte.

2.  Cuidar el sueño. Velar por dormir las horas necesarias y por una buena calidad de sueño es otra herramienta que ayuda a prevenir el resfriado. Posponer la hora de la cama o realizar actividades que alteren el nivel de descanso hará que se resienta el sistema inmune, dejando entreabierta la puerta al resfriado.

3.  Cuida la dieta. Somos lo que comemos, y si no nos alimentaos bien, nuestro sistema inmune no estará bien. Llevar una dieta equilibrada ayudará a prevenir la aparición de resfriados y otros virus muy molestos que nos hagan quedarnos en la cama y no disfrutar del día a día.

4.  Evitar el estrés. Nuevamente la forma en la que se trata al sistema inmune tiene mucho que decir en la prevención del resfriado. El estrés tiene influencias muy negativas sobre las defensas del cuerpo, por lo que mantenerse calmado ayudará a prevenir los resfriados.

5.  Ventila la casa. Brevemente cada mañana asegúrate de que tu casa "respire". Abre las ventanas, haz que tu hogar se ventile y que corra el aire expulsando todo posible virus que esté presente. Un espacio cerrado es el caldo de cultivo preferido para los resfriados.

6.  Abrígate y asegúrate de que se abriguen. Las bajas temperaturas también contribuyen a la bajada del sistema inmune. Contra el frío lo mejor es abrigarse, especialmente por las mañanas. Que la llegada del resfriado nunca te pille con la defensa baja.

Y si finalmente se enferma

Pese a todos los cuidados es posible que el resfriado finalmente termine por llegar. En estos casos también existen varios consejos que ayudarán a pasar este periodo de forma correcta y evitar que se extienda más allá de quien enferma:

1.  Acudir al médico. En principio, estos procesos no revisten importancia, pero si la fiebre o la congestión duran más de tres días, o le molesta el oído, debemos consultar al pediatra.Tan sólo el médico puede determinar la necesidad de un medicamento para el bebé, y será él quien determine la cantidad y periodicidad de éste.

2.  Hacer vida normal. Un menor acatarrado debe seguir su vida normal, sus paseos, baño, etc., salvo que tenga fiebre o infección.Aún en invierno, el niño debe tener su paseo diario. Las mejores horas son la última de la mañana y la primera de la tarde en invierno, y la primera de la mañana y la última de la tarde en verano.

3.  Utilizar un humidificador. Es posible que, si los catarros son muy constantes, el pediatra aconseje utilizar un humidificador en el cuarto, o administrar gotas para la nariz, pero sólo las usaremos bajo prescripción, y después de haber limpiado las fosas nasales del niño.Para ello, tendremos que inclinar su cabeza hacia atrás y mantenerle un minuto así tras ponerle las gotas.

4.  Evitar el exceso de abrigo. En casa tampoco debemos abrigarle demasiado, para que su cuerpo aprenda a regular la temperatura. La temperatura del hogar debe rondar los 20-22 ºC, y también debemos evitar las corrientes.

5.  Eliminar vías de contagio. Sin llegar a obsesionarnos, debemos procurar eliminar las posibles vías de contagio para el bebé. Por ejemplo, si es papá o mamá el que se acatarra, procurará lavarse las manos para jugar con el niño o preparar su comida y evitará toser encima o darle a probar de su sopa.

6. Utilizar métodos tradicionales que ayudan son el baño templado y darle líquido a menudo. Además, podemos recurrir a algunas técnicas como el cuentagotas para verter el jarabe directamente en la garganta y evitar que lo escupa. También tiene buen resultado hacerlo sobre el lateral de la boca y apretar las mejillas del niño. Inmediatamente, le pondremos el chupete.

Damián Montero

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