Castigos

Castigar menos, castigar mejor

Hace unos años se dio a conocer Emilio Calatayud, juez de menores de Granada. Su proeza: imponer unas penas "diferentes": Al gamberro que pintaba con espray una fachada le ponía como castigo que limpiara lo ensuciado. Al que circulaba con la moto a mayor velocidad de la permitida, o de forma temeraria poniendo en peligro a los demás, le ponía de pena dedicar una serie de horas a servicio público en un centro de recuperación de accidentados. Antes, lo normal en estos casos venía siendo imponer una multa económica o una privación temporal de libertad. Evidentemente, ya no.
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