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8 gestos sencillos para mantener vivo el matrimonio

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Fáciles, cotidianos, nada del otro mundo.

Los matrimonios están hechos de días normales. Muchos. Muchísimos.

Por eso es tan importante aprovechar cada ocasión para construir el modelo de hogar que queremos generar.

1 Buenos días, buenas tardes, buenas noches, siempre.

Los pequeños detalles tienen que cuidarse porque así mostramos que la otra persona es lo más importante para nosotros. Y durante el día, un mensaje.

2 Dedica unos minutos a pensar en positivo.

Así no se te comen los problemas cotidianos, que son muchos, pero poco relevantes, y tienes la atención puesta en lo maravilloso que es el otro.

3 Por WhatsApp, cosas bonitas, no sólo prácticas.

Porque si no, todos nuestros mensajes son del tipo “compra tú el pan” o “¿recoges tú al niño?” Mezcla mucho “te quiero” aunque a veces parezca cursi.

4 Que sea la primera persona en saber de tus problemas.

El matrimonio es el lugar de la máxima intimidad. Antes de llamar a la familia o los amigos, tu pareja tiene que ser el referente en todo lo que os sucede, el primero.

5 Pregunta y escucha antes de empezar a contar.

Y te dará paso a ti. Pero así le mostrarás que es lo más importante, que te preocupan sus preocupaciones y te alegran sus alegrías: eso es hogar.

6 Un rato al día, uno a la semana y otro al mes.

Sin grandes sofisticaciones ni grandes gastos. Cada día, unos minutos antes de arrancar o después de cerrar. Un ratito semanal y, si se puede, algo más largo al mes

7 Habla muy bien del otro en público, verbaliza el amor.

No se trata de fingir, sino de repetir lo mucho que lo queremos porque de esa manera, cuando lo verbalizamos, lo recordamos mejor, lo hacemos presente.

8 Vuélvete a enamorar, todos los días, de cada detalle.

No te olvides de esas miradas de ternura de la juventud porque hoy tienen que estar igual de vivas, de ese gesto de cariño sencillo y discreto que te emocionó.

Y una lectura imprescindible de @pepborrellv que puedes encontrar en palabra.es

Bailar en la cocina. El secreto de los matrimonios que disfrutan

Pep Borrell, Paloma Blanc

En las cocinas de nuestras casas es donde se cuecen las habas y mil y una historias familiares. Unas tristes, otras alegres, como la vida misma.

Lo importante es conseguir la alegría, la armonía, el buen ambiente, que en casa se viva bien, en definitiva, disfrutar del matrimonio.

Sí, del matrimonio.

Y tú, ¿disfrutas de tu matrimonio o vas tirando?

¿Os lo pasáis bien u os aguantáis?

Seguro que conoces a un montón de matrimonios que han sido muy felices durante toda la vida, quizá tus padres o tus abuelos, unos vecinos… los hubo, los hay y los habrá, muchísimos.

En este libro quiero contagiar de una manera sencilla, con pequeños detalles y anécdotas, cómo conseguir un matrimonio disfrutón.

El tema no es aguantar, ni ir tirando, hay que «pasarlo de muerte».

Que sí, que merece la pena casarse, comprometerse, que los jóvenes necesitan tener ejemplos. Que después de veros, vuestros hijos y sus amigos digan: «Yo quiero ser como ellos».

Hay que cambiar las estadísticas.

¡A BAILAR!

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