El hogar y la vulnerabilidad están profundamente unidos. Somos familia, somos hogar, y también somos vulnerables. Reconocer la naturaleza de la persona es la maravilla que nos hace vivir.
Que seamos vulnerables no es ni bueno ni malo, es un hecho. Pero de esa vulnerabilidad, de esa incapacidad para controlar presente, pasado y futuro, nace precisamente nuestro deseo de amar. Y porque amamos, cuidamos. Y porque nos aman, nos cuidan.
El hogar es ese lugar donde la vulnerabilidad se protege, donde la intimidad se defiende, donde la rutina se convierte en seguridad.
Nos lo explica con maestría Pablo Gasull en su libro “Vulnerable. Sobre el cuidado y la intimidad”, recién editado por Ciudadela Libros. A través de su experiencia, recorremos los aspectos de nuestra vulnerabilidad en los que vamos conformando el hogar.
1 Hogar es el lugar en el que protegerse:
No sólo frente a las inclemencias del tiempo, sino proteger nuestra intimidad, nuestra vulnerabilidad, la luz interior y la necesidad de custodiarla.
2 La cotidianidad, la base del hogar:
¿Cómo se consturye un hogar? Con la cotidianidad que significa “todos los días”. La rutina no es una desgracia sino algo que tomarse en serio: las tareas se hacen lo mejor posible.
3 Pequeños detalles que hacen hogar:
De pequeños, no entendemos costumbres como la obsesión por poner bien la mesa. Pero esos detalles hacen que la vida sea más habitable, que no haya dejadez.
4 Rutinas que hacen hogar:
La sociedad entiende el “todos los días” como repetición sin sentido. Pero es la necesidad de la persona de volver a su punto de origen, de conservar y renovar.
Si quieres saber más sobre el tema, te recomendamos:
Vulnerable
Pablo Gasull González

Sobre el cuidado y la intimidad
Ser humano es ser vulnerable.
Nacemos frágiles, dependientes, expuestos al amor, al dolor y al paso del tiempo. Pero en esa fragilidad se encuentra también nuestra mayor grandeza: la posibilidad de cuidar, de abrirnos al otro, de construir en medio de la incertidumbre. A lo largo de estas páginas, Pablo Gasull nos invita a mirar de frente nuestra vulnerabilidad no como defecto, sino como una característica esencialmente humana.
En Vulnerable, el autor critica la autosuficiencia moderna y la prisa que vacía nuestras relaciones, proponiendo una ética del cuidado y la intimidad. En sus páginas se entrelazan temas como el hogar, la amistad, la ternura, la naturaleza y la patria, con un enfoque que une filosofía y vida cotidiana.
Este libro es una llamada a habitar el mundo con lentitud, atención y gratitud, a reconocer que la vida no se posee: se recibe, se cuida y se comparte. Porque solo quien acepta su vulnerabilidad puede descubrir el verdadero significado de lo humano.
María Solano Altaba
Directora de la revista Hacer Familia y profesora de la Universidad CEU San Pablo