Una cena adecuada ayuda a conciliar y mantener un buen sueño

Una cena adecuada ayuda a que los niños puedan conciliar el sueño
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Conseguir que los niños tengan un sueño reparador es imprescindible para recargar pilas y afrontar otra jornada con la energía y alegría necesaria para cumplir con todo y disfrutar de cada minuto.

Sin embargo a muchos niños les cuesta quedarse dormidos y una vez que lo consiguen se desvelan o no descansan de forma correcta. Una cena adecuada puede ayudar a que los más pequeños de la casa en la consecución de este objetivo.

Cómo deben ser las cenas

Lo primero que se debe tener en cuenta al cenar es el horario en el que los niños se van a la cama. Comer demasiado cerca del momento en el que los más pequeños se marchan a dormir puede provocar que la digestión haga difícil el descanso. Siempre es mejor que tras abandonar la mesa, la familia se quede en el sofá hablando tranquilamente mientras se digiere la comida, además así también se estrecharán los vínculos entre los miembros del hogar.

Habrá que elegir una cantidad correcta de comida. Un exceso en el plato provocará una digestión pesada que hará muy difícil que el niño se quede dormido y que este pueda mantener el sueño durante la noche. Sin embargo un menú escaso puede suponer que el menor sienta hambre, lo cual también afecta a su descanso. Lo mejor siempre es cenar ligero aunque sin pasarse.

En cuanto a los componentes del menú, se recomienda que no haya alimentos pesados como los fritos ya que estos causarán una digestión difícil en el niño. Una ensalada, un pescado azul, verduras hervidas, un filete de pollo a la plancha, todas son unas buenas opciones. También es recomendable que el niño se tome el clásico vaso de leche antes de dormir ya que este producto contiene elementos que favorece que el niño entre en estado de somnolencia. Por supuesto se deben evitar bebidas excitantes que contengan cafeína y azúcares añadidos como en el caso de los refrescos de cola.

Otras técnicas para dormir bien

No solo cenando correctamente se consigue un buen descanso. Hay otros muchos medios que aseguran que el niño encuentre un sueño reparador a la hora de irse a la cama. Estas son algunas de estas técnicas:

1. Imponer una rutina nocturna. Establecer horas fijas para irse a acostar, levantase y dormir las siestas y tratar de cumplirlas a rajatabla, de esta forma el cuerpo del niño se adaptará y empezará a sentir sueño conforme se acerquen estas horas.

2. Mantener una temperatura constante durante toda la noche para evitar posibles sobresaltos en los niños.

3. Reducir el nivel de ruido al mínimo. El silencio es una de las claves para dormir mejor, el niño siempre debe dormir en lugares tranquilos e insonorizados de los ruidos de la calle en la medida de lo posible. Si los adultos se quedan en el salón, deben mantener un nivel de charla con un tono de voz baja.

4. La cama es para dormir. No para jugar o ver la televisión, esto debe ser entendido por los niños.

5. Crear una rutina con la lectura de un cuento antes de dormir ayudará a crear un hábito que indique al niño que toca dormir. Además esta actividad favorecerá su relajación facilitando el sueño.

6. Un baño antes de irse a la cama también ayuda a que los más pequeños se relajen antes de irse a la cama, ayudando a que se queden dormidos con más facilidad.

Damián Montero

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