Los padres nos sentimos tantas veces vulnerables… incapaces de solucionar los problemas que se nos avecinan, de controlar las situaciones que acechan a nuestras familias, de evitar los sufrimientos que van a tener que sufrir… Pero es ese reconocernos vulnerables del que nace la belleza del cuidado. Y nos lo explica a la perfección Pablo Gasull en «Vulnerable. Sobre el cuidado y la intimidad» (Ciudadela, 2026), filosofía pura a pie de calle.
Porque cuando somos padres, a veces el mundo se nos hace demasiado cuesta arriba. Porque descubrimos nuestra impotencia y nuestra incapacidad. Pero al mismo tiempo, conseguimos que surja de nosotros ese deseo de cuidado que completa nuestras vidas.
En una sociedad en la que la vulnerabilidad se supera con más egocentrismo, más autocuidado y, a la postre, más soledad, la familia nos da la clave perfecta para entender nuestra vulnerabilidad en el sentido más enriquecedor:
Porque somos vulnerables, entendemos la vulnerabilidad y cuidamos del vulnerable. Y, al tiempo que cuidamos, casi sin darnos cuenta, recibimos nosotros el cuidado que nos hace grandes, que nos hace felices. Porque en nuestra vulnerabilidad, crecemos al cuidar. s
Regálate este libro porque vas a entender muchas cosas de cómo te sientes, de por qué a veces nos encontramos tan perdidos, de ese dolor que nos atenaza el corazón con la responsabilidad de ser padres. Y, al tiempo, el alivio del cuidado, de ese diálogo que se establece con el otro y que nos da el sentido y el norte.
1 Reconocemos nuestra vulnerabilidad
Nos sentimos frágiles ante loa implacable ola del mal y de todas sus manifestaciones -guerras, enfermedades, abusos, odio, pobreza…- y ante la precariedad de la vida.
2 El cuidado, el correlativo inmediato
La vulnerabilidad lleva al cuidado. Uno se siente vulnerable y quiere que lo amparen y siente la responsabilidad de cobijar a los demás. Nada más humano que cuidar al otro.
3 El error reduccionista es poner el foco en el yo
Al poner el foco exclusivamente en el yo, se antepone mi identidad al tú y cuidar se entiende como cuidarse, y no tamibén y en primer lugar cuidar al otro.
4 Cuidar a los demás es una forma de cuidarse
Se ama al otro para amarse a uno mismo. Los hijos cambian nuestra vida y nuetra manera de verla, nos hace mejores, nos enriquece. Nos enseñan a proteger y cuidar.
5 El “tú” y el cuidado son la vida feliz
La vida feliz exige también la responsabilidad de cuidar y hacer felices a los demás. La felicidad no es un sentimiento sino un compromiso que da sentido y ordena la vida.
Vulnerable. Sobre el cuidado y la intimidad
Pablo Gasull González

Ser humano es ser vulnerable.
Nacemos frágiles, dependientes, expuestos al amor, al dolor y al paso del tiempo. Pero en esa fragilidad se encuentra también nuestra mayor grandeza: la posibilidad de cuidar, de abrirnos al otro, de construir en medio de la incertidumbre. A lo largo de estas páginas, Pablo Gasull nos invita a mirar de frente nuestra vulnerabilidad no como defecto, sino como una característica esencialmente humana.
En Vulnerable, el autor critica la autosuficiencia moderna y la prisa que vacía nuestras relaciones, proponiendo una ética del cuidado y la intimidad. En sus páginas se entrelazan temas como el hogar, la amistad, la ternura, la naturaleza y la patria, con un enfoque que une filosofía y vida cotidiana.
Este libro es una llamada a habitar el mundo con lentitud, atención y gratitud, a reconocer que la vida no se posee: se recibe, se cuida y se comparte. Porque solo quien acepta su vulnerabilidad puede descubrir el verdadero significado de lo humano.