Ser padre cambia el cerebro del hombre

El cerebro de los padres cambia con la llegada de un niño
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Tener un hijo es algo que te cambia. Esta frase va más allá del giro que toma la vida de las personas trayendo un niño al mundo: mayor gasto, tiempo dedicado a los más pequeños, nuevas experiencias, etc. Esta transformación va mucho más allá del día a día de las personas que deciden convertirse en padres e incluso su interior queda alterado tras la llegada del bebé.

De hecho el cerebro del hombre cambia desde el momento del parto. Un descubrimiento que ha realizado el antropólogo James Rilling de la Universidad Emory en Estados Unidos. Este investigador ha tratado de relacionar la llegada de un hijo y el cambio que puede producirse en el cerebro del padre ante este evento.

Aumento de la oxitocina

Rilling inició su investigación con un grupo de 30 padres de hijos pequeños. A estos participantes se los separó en dos grupos. Al primero se les suministró varias dosis de oxitocina, mientras que al segundo se le administró vasopresina, hormona relacionada con las relaciones interpersonales.

Posteriormente a ambos grupos se les realizó varios escáneres cerebrales mientras se les mostraban imágenes de sus hijos o veían imágenes de otros niños. En el caso de los padres que recibieron oxitocina, las zonas relacionadas con la empatía se activaron y el hecho de pensar en sus pequeños ya se mostraba como una recompensa que hacía sentirse al hombre más feliz y realizado.

El equipo de Rilling incide en el hecho de que ser padre transforma al hombre y hace que los hombres mejoren sus comportamientos sociales gracias a la paternidad. Pasar tiempo junto a un hijo es algo que hace feliz a estas personas, lo cual aumenta sus niveles de oxitocina y hace que se mejoren sus capacidades sociales.

Rilling señala que es interesante ver cómo la paternidad influye en el cerebro de los padres y cómo el hecho de pasar tiempo junto a sus hijos o recordarlos hace que segregue más oxitocina. Gracias a esta hormona el comportamiento de estas personas mejora en su día a día volviéndolas más empáticas con los de su alrededor.

El cerebro de la madre

No solo el cerebro del padre cambia. La madre también experimenta varios cambios durante el embrazo. Así lo demostró un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona y del Instituto Mar de Investigaciones Médicas. Este grupo de profesionales siguió durante cinco años un grupo de mamás primerizas y de mujeres que nunca habían parido.

Los resultados del estudio mostraron una reducción simétrica en el volumen de sustancia gris en la línea media cortical anterior y posterior, así como en secciones específicas de la corteza prefrontal y temporal en las mujeres embarazadas. Estas zonas forman un mapa que coincide, en gran medida, con una red que los neurocientíficos asocian con los procesos implicados en las relaciones sociales.

Es decir, las madres primerizas eliminan partes de su cerebro enfocadas a labores más ociosas con lo que su capacidad de concentración aumenta con el embarazo. Tal y como indican los investigadores esta alteración podría ser un mecanismo que tiene el cuerpo de la mujer para adaptarse al reto de la maternidad. En definitiva, las mujeres experimentan una acelerada maduración de su personalidad durante la gestación.

Damián Montero

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