La introducción de alimentos en el bebé

La introducción de nuevos alimentos en el bebé
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La alimentación complementaria es el proceso de diversificación alimentaria que se inicia cuando el bebé lactante empieza a tomar otros alimentos que no son la leche materna o la fórmula láctea. Este proceso termina cuando el niño recibe una alimentación semejante a la del resto de la familia.

La alimentación complementaria se debe introducir entre las 17 semanas y las 26 semanas, según la ESPGHAN (Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica). Por tanto, si el niño toma pecho, alimento suficiente hasta los 6 meses de vida, las papillas pueden introducirse a partir de las 24 semanas.

Es importante que la introducción de papillas o potitos tenga en cuenta el desarrollo psicomotor del niño, ya que desde este punto de vista, el reflejo de extrusión (reflejo por el que empuja la lengua hacia fuera cuando se le acerca un alimento semisólido) desaparece hacia el cuarto mes.

Hitos para aprender hábitos alimentarios

Éste es un período crítico en el aprendizaje de los hábitos alimentarios, pues ha conseguido o está en la fase de acabar de conseguir una serie de hitos:
-  Sostiene la cabeza correctamente cuando está sentado o incorporado.
-  Se sienta con apoyo y a los 6 meses y medio lo hará sin ayuda.
-  Participa de forma activa con quien le ofrece la comida, de modo que puede expresar su aceptación -  rechazo.
-  Es capaz de manipular con la cuchara.
-  Puede realizar movimientos de masticación aunque no tenga dientes.

Riesgos de una introducción precoz de los alimentos

Los motivos por los que no es recomendable iniciar antes de las 17 semanas de vida la alimentación complementaria son:
a) La posible interferencia con la lactancia materna.
b) La excesiva carga osmolar (la osmolaridad se refiere a la capacidad de arrastrar agua a través de las membranas celulares) de los nutrientes (proteínas y sales minerales sobre todo), con el consiguiente aumento de la carga renal para unos riñones inmaduros.

Riesgos de una introducción tardía de la alimentación complementaria

A parir de los seis meses, las necesidades nutritivas requieren la introducción de alimentos distintos a la leche materna o artificial. Las necesidades de proteínas en el segundo semestre de vida pueden ser cubiertas con una cantidad de leche materna que podría ser bien tolerada por el lactante, pero el aporte energético, así como el de hierro y zinc pueden ser insuficientes. Lo mismo ocurre en el caso de la lactancia artificial, ya que el volumen de fórmula que debería darse está por encima de los límites de tolerancia. Se precisan, por tanto, alimentos con mayor densidad energética y ricos en determinados nutrientes que la leche no puede aportar por sí sola en cantidad suficiente.

La leche materna o la leche artificial son insuficientes a partir del segundo semestre para cubrir las necesidades de energía, hierro y zinc

Recomendaciones sobre la introducción de alimentos

No existen bases científicas suficientes para establecer normas muy concretas, pero sí evidencias y consenso en algunos aspectos generales de la alimentación complementaria que han sido señalados por la ESPGHAN:

a) El orden de introducción de la alimentación complementaria hay que adaptarlo a cada niño. Por ejemplo, si es un lactante con un crecimiento de peso mayor que el de talla por ser muy comedor, se podría empezar con frutas por su menor aporte energético. Si es un lactante que tenía falta de hiero (ferropenia) sería más interesante empezar con alimentos ricos en hierro (cereales o carne).

b) No se debe introducir el gluten antes de los cuatro ni después de los siete meses. Podría ser beneficioso introducir el gluten mientras se está tomando aún lactancia  materna.

c) No hay razones científicas para seguir recomendando que los alimentos especialmente productores de alergia (pescado y huevos) deban introducirse más tarde. No previene la atopia ni otras manifestaciones de alergia. Es más, hay estudios que indican que la introducción más precoz podría ser beneficiosa.

d) Deben tenerse en cuenta las circunstancias sociales y culturales de la familia. Dado que la tendencia actual es hacia una sociedad multicultural, se deben respetar los hábitos familiares y, salvo que realmente la alimentación propuesta por la familia suponga una trasgresión dietética evidente, se debe dejar que utilicen como alimentación complementaria los alimentos elegidos por ellos, ya que no existen pruebas de que unos alimentos o formas de cocinarlos sean mejores que otros.

e) La introducción de nuevos alimentos debe ser lenta y progresiva, de modo que pueda apreciarse la tolerancia y aceptación de cada uno de ellos. La repetición y el ofrecimiento de modo pausado y sin forzar día a día son muy importantes desde el punto de vista educativo.

f) Se puede ofrecer leche de vaca y derivados lácteos como el yogur, en pequeñas cantidades antes del año de vida.

Isidro Vitoria Miñana. Pediatra de la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital La Fe de Valencia. Autor del libro Cuidados del bebé.Verdades, mitos y errores, de Ed. Medici 2014.

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