Otro viernes más, cada vez más cerca de la Semana Santa, te traemos algunas ideas para que vivamos en familia esta Cuaresma. En este caso, hablamos de limosna y de obras de misericordia.
Porque lo que nos pide el evangelio es ayunar, hacer oración y dar limosna. Ya vimos muchas formas valiosas de ayunar, que no tienen por qué ser de carne. Y también cómo podemos acompañar a nuestros hijos en el camino de la oración. Hoy trabajamos el valor que se esconde detrás de la limosna y de las obras de misericordia.
Podemos adaptar esos hábitos que harán que nuestros hijos interioricen buenas virtudes.
Es importante que les inculquemos esos detalles de amor con las personas que tienen cerca para que sepan ser generosos y empáticos. Además, implicará que acepten algunas renuncias y eso no es sencillo pero les hará más fuertes.
Estas son algunas ideas que nos pueden ayudar a trabajar con ellos esa limosna de cuaresma en forma de obras de misericordia.
1 No dan limosna, pero sí son generosos con sus cosas.
En Cuaresma, junto al ayuno y la oración, Jesús nos pidió que diéramos limosna. ¿Y si nuestros hijos aprovechan para desprenderse de algunos de sus jugutes?
2 Aprovechamos para visitar más a enfermos y ancianos.
Visitar a las personas que más lo necesitan, con tiempo suficiente, con cariño y vocación de escucha, es una forma de dar esa limosna al prójimo más cercano.
3 Les animamos a ceder a otros lo que más les gusta.
Ceder en sus gustos y preferencias, dejarle ese yogur tan rico a su hermano, no tomarse la última galleta, son formas de ofrecer un pequeño esfuerzo por Jesús.
4 Vivimos con más austeridad y no lo tenemos todo.
Aunque queramos y podamos tener algo, por pequeño que sea, un refresco o un dulce, en esta época les enseñamos a ser aún más austeros y a ofrecerlo.
5 Hacemos el esfuerzo de no desear cada cosa que vemos
Vivimos en un mundo tan lleno de mensajes que nos hacen desear y pedir más cosas, que este es un buen ejercicio para el alma: no querer ni pedir nada nuevo.
6 Les pedimos que estén atentos a los que sufren.
Es otra obra de misericordia. Siempre hay un compañero de clase que lo está pasando peor porque nadie le hace caso, o un hermano con el que podemos jugar más.
7 Ponemos más alegría allí donde hace más falta.
La Cuaresma no puede ser gris y triste. Que nuestro esfuerzo sea interior y que nuestros sacrificios tengan un sentido sobrenatural que nos haga estar alegres.
8 Perdonamos más rápido y evitamos juzgar y criticar.
Porque también es una obra de misericordia perdonar hasta 70 veces 7, aunque a veces parezca que no lo merecen. Y no hablar mal de nadie es nuestro sacrificio.