Categorías:

19 de marzo, San José: feliz día del padre. «Gracias, papá, porque tú…»

Tabla de contenidos

Hoy celebramos el día del padre, en la representación de su patrono, san José. Y tenemos tanto que agradecer a nuestros padres, a nuestros abuelos, a nuestros esposos como padres de nuestros hijos… Porque sin ellos, nada sería posible, porque con ellos, la familia se vuelve hogar.

Es un día para celebrar todo lo que le debemos a los padres, todo lo que nuestros esposos hacen por nuestros hijos, todo lo que hemos crecido gracias a ellos.

En medio de algunas controversias ideologizadas, la figura del padre ha ido perdiendo protagonismo, desdibujada, a veces, por un relanzamiento excesivo de la feminidad. Y sin embargo, la masculinidad del padre es imprescindible para conformar el carácter de nuestros hijos.

El padre tiene un rol fundamental: el de dar ánimos a los hijos para que se atrevan a salir del cascarón de protección que representa la madre.

Cada padre lo hará desde su propia forma de ser, cada padre infundirá ánimos a sus hijos de una determinada manera, cada padre cuidará a sus vástagos como necesitan. Y ahí estará, como un regalo que nos construye sin que nos demos cuenta.



Gracias, papá, porque tú…

1 me enseñaste a confiar en que podía lograrlo.

Porque creíste en mí desde el primer día, porque no me dejaste sucumbir al desaliento, porque sabías que lo conseguiría, porque me ayudaste a levantarme.

2 me diste la seguridad para seguir avanzando.

Porque cuando yo dudadaba de mis capacidades, cuando había tropezado otra vez, fue tu mano la que encontré cerca y tu voz la que me dijo: “venga, tú puedes lograrlo”.

3 corregiste mi rumbo cuando no encontraba el norte.

Porque supiste ponerme el límite que necesitaba cuando mejor me venía para así ver otra vez con claridad cuál era el objetivo y qué camino era el que no debía seguir.

4 fuiste mi faro para saber llegar a buen puerto.

Porque, cuando el mapa de la vida era tan confuso que no veía con claridad, tú siempre estabas ahí, para mostrarme el camino correcto de vuelta a casa, al hogar y al amor.

5 me mostraste que cariño y fortaleza son compatibles.

Porque me abrazaste sin dejar que sucumbiera y me diste aliento mientras me sostenías para que volviera a empezar sin miedo porque tú siempre estabas ahí.

6 fuiste mi refugio en medio de las tempestades.

Porque cuando todo salió mal y parecía que no había solución a mis problemas, pude descansar en tus brazos y recuperar contigo las fuerzas para seguir.

7 me diste alas para volar y ánimos para intentarlo.

Porque cuando no me atrevía a volar del nido, a crecer sin vosotros, a probar y a equivocarme, tú me mostraste que caer no es el final sino sólo un escalón.

8 me quisiste por lo que soy, también en los días malos.

Porque hubo veces en las que te hice sufrir, en las que temiste por mí, en las que lo pasamos mal. Pero siempre me quisiste tal como soy, por lo que soy, con lo que soy.

9 me diste fuerzas con tu constancia y tu tesón.

Porque siempre te vi seguir adelante, tirar de la familia cuando faltaba el ánimo, enferntarte a los retos sin mostar el miedo que quizá tenías, con valor y con fe.

10 me enseñaste cómo construir un hogar así de alegre.

Porque aprendí a amar viendo cómo nos amabas, porque entendí lo que era la generosidad con tu entrega, porque convertiste en alegría el día a día de la vida.


Otros artículos interesantes