Ha sido noticia estos días. Un peligrosísimo nuevo reto viral recorre las redes de los adolescentes: tomar paracetamol hasta que tengan que ingresarlos. Está al alcance de todos y les destroza el hígado. ¿Qué podemos hacer los padres?
Se extienden como la pólvora y en un par de días recorren el mundo entero. El último: consumir tanto paracetamol como el cuerpo aguante. Una locura que provoca sobredosis e incluso la muerte.
No es el único, sólo el último. Ya hubo algunos como los de la ballena azul, una cadena de retos que acabaron en varios suicidios.
El problema de este reto es doble: es muy fácil encontrar paracetamol en cualquier casa y es muy difícil limpiar el estómago porque, si ya se ha asimilado, pasa directamente al hígado que queda irrecuperable.
Es una realidad pero podemos evitar que se acerque a nosotros.
Te damos algunas claves para mantener a raya los retos virales.
1 Hablamos de los riesgos en casa para que los conozcan.
Mantener a los hijos en una burbuja por miedo a que, si les contamos los riesgos de las redes, quieran entrar en ellas, los deja aún más expuestos e indefensos.
2 En casa, ponemos límites claros a la tecnología.
Los que consideremos adecuados, aunque a veces resulten incómodos y nuestros hijos sean diferentes del resto. Es porque los queremos.
3 Los límites en casa no suponen un ‘riesgo cero’.
Es imposible controlar lo que van a ver fuera de casa: otros compañeros no tienen límites y el contenido pernicioso llega por muchas vías, como WhatsApp o mail.
4 Formamos su carácter para que sepan tomar decisiones.
Lo importante es hablar mucho de todo porque no vamos a poder estar siempre que tengan que elegir entre el bien y el mal. Necesitan tener pensamiento crítico.
5 Les damos confianza para que sepan decir que no.
En la adolescencia, uno de los riesgos es su deseo de encajar en el grupo de iguales. Por eso, una buena autoestima es la mejor manera de que digan que no.
6 Les preguntamos con naturalidad sobre las redes.
Porque, incluso si ellos no tienen, saben más de lo que creemos. Así podremos ir valorando si tienen una perspectiva adecuada de los problemas de ese momento.
7 Estamos atentos ante cualquier cambio.
Lo malo de los problemas en redes es que no se ven venir. Si notamos cambios en nuestros hijos, prestamos especial atención y los apoyamos con mucho amor.
Y una recomendación literaria
En el libro Pantallas, qué remedio encontrarás reflexiones muy fáciles de comprender sobre cuáles son los grandes problemas a los que se enfrentan nuestros hijos (y a veces nosotros) cuando se acercan a las redes sociales.
También vas a leer ideas fáciles para organizar mejor el uso de pantallas en el ámbito doméstico y evitar el abuso.
Y, sobre todo, repasarás antes de que te ocurra dónde te vas a encontrar con los mayores obstáculos para mantener los límites a raya.