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5 razones para convencerlos de que tienen mucha suerte por poder estudiar

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Se acabaron las vacaciones de Navidad. Y la vuelta a la rutina cuesta especialmente. Falta mucho para el próximo descanso. Tanto por estudiar… Por eso es tan importante que, aunque no les podamos ahorrar el esfuerzo, se sientan afortunados y agradecidos por poder estudiar.

Estas cinco razones para convencerlos de que tienen mucha suerte de poder estudiar no van a funcionar como una barita mágica. Ni mucho menos. Por mucho que repitamos estos mensajes, les va a dar la misma pereza retomar la rutina. También nos daba pereza a nosotros. También nos da pereza ahora que somos mayores.

Pero no importa. No se trata de que se les pase el agobio que les provoca el esfuerzo. Lo que queremos es que, al menos, reconozcan el valor que tiene ese esfuerzo. Y poco a poco, habituados a cumplir con su deber, cada vez les costará menos.

Por eso, hablar de esa suerte, aunque no la entiendan en este instante, cuando tienen que sentarse a hacer sus tareas o a estudiar, irá calando en ellos como lluvia fina. Y conseguiremos que, poco a poco, despunte en ellos esa sensación tan enriquecedora de que estudiar merece la pena.

1 Porque no todo el mundo tiene esa suerte.

A veces tenemos que hablar a nuestros hijos de la dura realidad de muchas personas en el mundo. Sin hacerles sentir culpables, eso les ayudará a ser agradecidos.

2 Porque la mejor herencia es la educación que les damos.

En lugar de darles un pez, les enseñamos a pescar para que el día de mañana, con sus capacidades, consigan un trabajo adecuado con el que desarrollar su propia vida.

3 Porque cuanto más sabemos más fácil es aprender.

A poquitos, así es el camino del aprendizaje. No tienen que pensar en todo lo que les queda por hacer sino en lo que van a sacar adelante hoy y lo mucho que servirá.

4 Porque tienen capacidades suficientes para estudiar.

Cuesta, pero pueden. Y cuando lo logran, ellos mismos reconocen la satisfacción del esfuerzo y del deber cumplido. Es una suerte poder superarse.

5 Porque utilizan el máximo de sus talentos para el bien.

Haz que sientan que estudiar es útil: deja que te cuenten cosas, anímalos a ayudar a un compañero de clase, que vean que el esfuerzo que están haciendo tiene sentido.

Lectura recomendada

Y ahora… ¿los deberes? Una aventura de crecimiento personal y esfuerzo inteligente

Luis Manuel Martínez

Llegas a casa y los deberes están sin hacer: te enfadas, culpas a tu hijo, al colegio, a tu pareja, pero sobre todo, te culpas a ti… Quejarte no resuelve nada, ponerte con sus deberes es «pan para hoy y hambre para mañana», pero lo haces igualmente. No soportas que fracase… Y, después de tanto esfuerzo, termináis los deberes, tarde, agotados, incluso enfadados, el uno con el otro, y lo que es peor, te sigues sintiendo mal por no tener paciencia, por no lograr que tu hijo sea quien los haga por sí mismo.

Tu objetivo es «que tus hijos sean felices», pero mi objetivo es «que seas feliz, educando a tus hijos, viendo cómo progresan día a día en puntos concretos con un seguimiento sencillo y estimulante. No te digo que vaya a ser fácil, sino que el estudio no será fuente de agobio o tirantez en casa, sino causa de motivación y disfrute.

En este libro encontrarás un enfoque global que repercute, no solo en el estudio, sino también en el buen ambiente educativo y familiar. Todos vais a ganar en serenidad y motivación. Sabrás encontrar alternativas razonables y viables para ayudar a tus hijos sin sustituirles. Acertarás en los objetivos para cada uno en todo momento. Mejorarás la atención sin desatender tus otras obligaciones y mucho más.

No podré multiplicar tu tiempo, pero sí podré ayudarte a que lo sepas aprovechar con éxito educativo, y paso a paso, tus hijos aprenderán a estudiar por sí mismos y con alto rendimiento. Lograrás que las tardes de estudio en tu casa sean una aventura de crecimiento personal y esfuerzo inteligente lleno de alegría.

Luis Manuel Martínez. Doctor en Pedagogía, profesor del Departamento de Educación de la URJC y director del Observatorio de Responsabilidad Social Educativa. Durante su trayectoria profesional se ha dedicado activamente al trabajo con familias y al desarrollo personal de adolescentes. Antes de entrar en la universidad trabajó como docente en Primaria y Secundaria y ejerció funciones de orientador de centro educativo. Ha dirigido el Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria, Bachillerato, FP y Enseñanzas de Idiomas, así como el Máster Universitario en Dirección de Centros Educativos, y ha sido coordinador del Grado de Educación Primaria, todo ello en la Universidad Rey Juan Carlos. Tiene activadas dos líneas de investigación: el marco pedagógico habitacionista para educar por competencias con valores y emociones positivas y la guía de responsabilidad social educativa para centros educativos.

Es autor de: Espacio libre de bullying (Teconte, 2017), El arte de estudiar en casa (Teconte, 2016), Educación abierta: el arte de invitar a la felicidad (2015), El estudio de los hijos: soluciones para padres (Palabra, 2009, 2.ª ed.), Ser líder ante tus propios hijos (Palabra, 2011, 2.ª ed.).

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