Una mañana cualquiera, una pareja de padres se cruza en la cocina entre el cambio de pañales y la lista de la compra. Hablan de horarios, de quién recoge a los hijos y de la cita con el pediatra. Ninguna pregunta cómo se siente la otra. En otra casa es un sábado por la tarde y los niños están en casa de los abuelos. A pesar de ello, la pareja no sabe sabe de qué hablar y tienen una tarde libre sin planes. Hace meses que sus conversaciones también se limitan a horarios, compras y tareas domésticas.
Ambas situaciones son habituales en las parejas después de tener hijos. Al respecto, un metaanálisis publicado en Frontiers in Psychology halló un descenso medio de la satisfacción de pareja entre el embarazo y el primer año posparto. Otros estudios recogen que en el 67% de las parejas la satisfacción baja de forma significativa durante los tres años posteriores al parto, un desafecto y un distanciamiento que aumenta de forma progresiva. ¿Te suena esta situación? Si es así, no te alarmes: es posible revertir y recuperación la conexión en con pequeños ajustes.
Por qué la pareja pasa a un segundo plano tras tener hijos
Tener un hijo modifica los horarios, las prioridades, las emociones y la forma de relacionarse en las parejas. De hecho, los roles cambian pronto después de tener hijos. Falta tiempo personal y de pareja. Aparecen el cansancio y el miedo a no hacerlo bien. Así, gota a gota, la pareja pasa al modo supervivencia sin darse cuenta.
A ello se suma que uno de los miembros de la pareja asume más tareas, mientras que el otro siente que debe controlarlo todo. A pesar de todo esto, no falta amor en la pareja, sino energía emocional, un aspecto que agrava la distancia entre los padres. Todos estos cambios pueden apreciarse con las señales más comunes que se dan en las relaciones de pareja después de tener hijos:
- Comunicación “logística”
- Sensación de soledad dentro de la relación
- Más discusiones o irritabilidad
- Menos intimidad física y afectiva
- Desigualdad en la carga mental y emocional
- Evitación del otro
Cuando aparecen estas señales y, después de un tiempo, no desaparecen, es recomendable pedir ayuda a un terapeuta de parejas online para recuperar la conexión dentro de la relación y evitar que los problemas se agraven con el paso del tiempo.
Cómo recuperar la conexión en pareja: consejos prácticos
La recuperación de la conexión en pareja después de tener hijos debe comenzar con volver a retomar el diálogo abierto: hablar de emociones, preocupaciones y expectativas, habiendo siempre una escucha activa por las dos partes. Conversar sin interrupciones durante unos minutos, pasear o compartir una actividad también fortalecen el vínculo de la pareja.
En la misma línea, también ayuda repartir las tareas del hogar y de la crianza de forma equitativa. Ese reparto, junto con citas regulares, reduce la tensión entre la pareja. No en vano, la desigualdad en este punto genera una elevada (y perjudicial) carga mental y emocional debilitando la comunicación dentro de la pareja.
También ayuda reservar un momento fijo para la pareja, aunque sea breve. No tiene que ser una cena larga ni una escapada. Basta con una cita semanal o un rato sin pantallas después de acostar a los niños.
Cuándo pedir ayuda profesional
Pedir ayuda profesional no es un fracaso ni una señal de que la pareja esté rota. Sin embargo, no hay que esperar hasta que la desconexión sea total, por lo que conviene hacerlo cuando la distancia persiste y los cambios cotidianos no son suficientes para volver a la situación anterior.
De igual modo, cuando los intentos de diálogo terminan en reproches o cuando el silencio se usa como castigo también es el momento de acudir a un profesional para tratar de ordenar la situación y contar con la ayuda de expertos capaces de acompañar durante todo el proceso.
Dar el paso suele ser más sencillo de lo que parece al principio. Es suficiente con admitir que algo ha cambiado y que se quiere recuperar el vínculo. Ese primer paso es la puerta de entrada a un espacio donde ambos van a poder hablar sin prisas ni juicios.
Tener hijos cambia la relación de la pareja. Es algo que siempre sucede. Sin embargo, esto no debe ser sinónimo de la pérdida de satisfacción y de la comunicación dentro de la relación. Pero, si sucede, es el momento de pensar y empezar a recuperar hábitos perdidos: tiempo compartido, diálogo y el apoyo mutuo.
Porque los hijos también aprenden de cómo se trata y de cómo se comunica la pareja. Y es que cuidar el vínculo y la comunicación también es una forma de cuidar al resto de la familia.
Para los buenos padres que quieren ser mejores padres.
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