Desmayos infantiles, cómo actuar ante los síncopes

Los desmayos de los niños, qué hacer
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Igual que los adultos, los niños también pueden sentirse débiles en alguna ocasión, llegando a perder momentáneamente la conciencia, pero estios desmayos infantiles o desvanecimientos no debe preocupar en exceso a los padres, porque las causas no suelen ser graves.

Estos desmayos infantiles, son conocidos en términos médicos como síncopes, son raros en los menores de 10 años y más comunes entre los adolescentes, principalmente, en las chicas. En general, un desmayo ocurre en situaciones concretas y pasajeras.

Los desmayos infantiles o desvanecimientos se producen por una alteración del sistema nervioso o circulatorio, con un descenso temporal en el flujo sanguíneo hacia el cerebro y, por lo tanto, falta de oxígeno. El corazón se contrae con más fuerza de lo habitual por emociones de estrés, calor o ejercicio, por ejemplo, lo que hace que el sistema nervioso reaccione exageradamente. Entonces, los vasos sanguíneos principales, entre ellos los que riegan el cerebro, se estrechan y se reduce el paso de la sangre.

Qué causas provocan los desmayos infantiles o síncopes

- La emoción, el esfuerzo excesivo, el hambre o el calor de una estancia mal ventilada suelen ser las principales causas de la pérdida de conocimiento en los niños y los jóvenes.

- El estrés y la angustia, por ejemplo, al escuchar una noticia impactante o ver una escena de miedo de una película también pueden desencadenar un desmayo en los niños y adolescentes.

- Un ataque de tos o levantarse rápidamente después de estar mucho tiempo sentado están entre los motivos principales de un desvanecimiento.

Síntomas de los desmayos infantiles o síncopes de los niños

Ante este tipo de situaciones, el cuerpo reacciona para intentar defenderse en un primer momento: aumenta la frecuencia respiratoria y los latidos del corazón para elevar el flujo sanguíneo y el oxígeno, antes de llegar, en última instancia, al síncope como solución definitiva para recuperar el flujo sanguíneo.
De ahí que los primeros síntomas previos a la pérdida de conciencia sean:
-   mareos
-   palpitaciones
-   palidez
-   debilidad
-   sudoración
-   visión borrosa
-   pérdida de fuerza

Cómo actuar ante los desmayos infantiles

- Posición de reposo. Ante el primer síntoma de debilidad del niño, hay que acostarle boca arriba, con los pies levantados por encima de su pecho. Si no fuera posible por el lugar en el que se encuentra, otra opción es sentarlo con la cabeza entre sus rodillas.

- Comodidad. Para facilitar una buena oxigenación, hay que aflojarle la ropa que esté apretada y comprobar que respira libremente.

- Remover obstáculos. Si tiene comida en su boca, se le tiene que acostar de lado con la cara hacia el suelo para que no se atragante y expulse lo que pueda contener en la boca en ese momento.

- Dejarle volver en sí. No hay que tratar de despertarle, sino que es conveniente que recupere la conciencia por sí mismo. Generalmente, el niño vuelve en sí al poco tiempo.

- Acudir al médico. Es recomendable informar al pediatra de lo sucedido, sobre todo, si se desconocen las causas o el niño sufre más de un desmayo. Además, es posible que existan otros desencadenantes que sí sean negativos, como anemia, deshidratación, bajada de azúcar en niños diabéticos o, incluso, algún trastorno del corazón.

Prevención y tratamiento de los desmayos infantiles

1. Enseñar técnicas sencillas de reanimación. En el caso de niños o adolescentes que padecen síncopes con frecuencia o en más de una ocasión, sus padres deben aprender a reconocer los primeros signos del desmayo y transmitírselo a los pequeños ya que el desenlace final puede evitarse con técnicas sencillas como colocar la cabeza del menor entre las rodillas o acostarlo.

2. Huir del calor. Una buena recomendación es reducir el tiempo de exposición al calor del sol de mediodía, los baños y las duchas muy calientes, y evitar por completo las saunas y los jacuzzis.

3. Evitar estar mucho tiempo de pie o sentado. Los padres deben enseñar a los niños que van a estar mucho rato de pie a desplazar el peso de una pierna a otra y flexionar los músculos de las piernas para mantener la circulación activa. Por el contrario, en el caso de hijos que pasan mucho tiempo sentados, resulta muy útil que se inclinen hacia delante con las manos sobre las rodillas o lleven las rodillas hacia el pecho.

4. Comer bien y de forma sana. Muchas veces, los desmayos en los adolescentes están relacionados con una mala alimentación, por lo que un buen tratamiento es asegurarse de que llevan una dieta adecuada, con la cantidad adecuada de sal y agua. Aunque una dieta con exceso de sodio puede provocar hipertensión, la carencia de este mineral tampoco es saludable. La dosis recomendada son 8 vasos de agua y otros líquidos al día.

Dra. Paloma Nacher. Neonatóloga y Jefe del Servicio de Urgencias Pediátricas del Hospital La Milagrosa

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