A veces lo sencillo es darles eso que desean, comprarles lo que piden, llevarles al sitio que quieren… pero perdemos la oportunidad de educar su austeridad, una virtud que les será de mucha utilidad cuando sean mayores.
La austeridad es necesaria porque nos ayuda a no quedarnos atrapados en los bienes materiales, a no depender de ellos.
No se trata de vivir fuera de la realidad. Claro que tenemos que tener las cosas que necesitamos para la vida que llevamos. Pero hay tantas otras que son superfluas, que ahí podemos recorrer mucho camino.
A veces, la clave no está tanto en tener o no tener sino en saber esperar.
Otras veces, la clave está en ser más sencillos, en necesitar menos.
Y siempre, siempre, la clave es estar agradecidos por lo que tenemos.
1 La austeridad es una virtud que les ayudará siempre.
Y cuando la adquieren sin darse cuenta, desde la infancia, con pequeños hábitos, no les costará nada vivirla cuando sean mayores y la tengan que aplicar.
2 Ser austeros no es ser rácanos, sino generosos.
No se trata de ser agarrados, al contrario, tenemos que ser espléndidos con los demás porque nosotros somos capaces de prescindir de lo que no nos hace falta.
3 Un corazón desprendido es un corazón más libre.
Ser austeros nos hace estar menos apegados a lo material y eso nos ayuda a ser más libres, a no depender emocionalmente de lo que tenemos. Sufrimos menos.
4 La felicidad no está en tener sino en agradecer.
No se trata de que vivamos fuera de la realidad. Claro que necesitamos cosas. Pero las agradecemos, y no tenemos más de lo que realmente nos hace falta.
5 Hay un enorme aprendizaje en saber esperar y desear.
Hay veces en las que lo importante es trabajar la paciencia, no tener todo ya, ‘disfrutar’ de la ilusión de quizá poder tener algo más adelante, de soñar con ello.
6 El que sabe vivir con poco nunca necesita mucho.
Por eso, educar en la austeridad es hacerles un favor a nuestros hijos, porque, quien menos necesita, más feliz es con lo que tiene y lo que recibe.
7 No lo hacemos por fastidiar, es para que sean felices.
Porque sabemos que la dependencia de lo material es una de las mayores fuentes de infelicidad. Si nuestros hijos no sufren por no tener, serán más felices.
8 Somos su mejor ejemplo de austeridad y gratitud.
Que vean en nosotros un ejemplo de esa austeridad, que elegimos siempre esperar, gastar menos, no ligarnos a lo material, valorar más lo que tenemos.
9 Y cuando hay que gastar, se gasta lo que se deba.
Porque nuestros hogares son ejemplo de alegría y cuando hace falta emplear el dinero -pagar colegios, celebrar una fiesta- se gasta con ilusión y sin remordimientos.
Una lectura muy recomendada
Familias contra corriente

Este libro responde a las inquietudes paternas en cuanto a los retos y aspiraciones que espera cada uno de su familia y de sus hijos para que encuentren las mejores oportunidades.
Es relativamente sencillo ser una familia normal y sobrevivir al día a día sin grandes tragedias, pero ¿es esto lo que espero de mi familia? ¿Aspiro a lo más alto cuando se trata de mi vida personal? ¿Nado contracorriente?
Resistir a la apetitosa sensación del cambio y la novedad es una tarea realmente ardua pero plenamente satisfactoria en cuanto a la felicidad familiar se refiere. Retomar valores en alza como la austeridad, la exigencia, la generosidad es una apuesta incómoda pero segura. Este libro ayuda a encontrar la pregunta que todo padre se formula antes o después: ¿qué quiero para mis hijos?
Lo que tiene auténtico valor exige siempre esfuerzo y tiempo el conseguirlo.
David Isaacs es Profesor Honorario de la Universidad de Navarra donde fue profesor Ordinario de Educación, Vicerrector y Director del Instituto de Ciencias de la Educación. Autor de La educación de las virtudes humanas y su evaluación (EUNSA).
Carolina Isaacs Abril. Life&Work Coach, formadora de Innovación Personal. Licenciada en Publicidad y RR.PP., MBA y NLP Licensed Master Practitioner (Programación Neurolingüística) por la Society of NLP.