El Santo Padre León XIV visitará España del 6 al 12 de junio. Es la primera vez que un Papa visita este país después de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, cuando Benedicto XVI convirtió a Madrid en la capital mundial de los jóvenes. Esta vez, bajo el lema “Alzad la mirada”, León XIV ha llenado su agenda con distintos actos, algunos públicos y otros privados, en Madrid, Barcelona y Canarias.
Este viaje apostólico del Papa es una ocasión muy especial para vivir en familia; es un momento único para vivenciar la Iglesia como familia y darle una cálida acogida al Santo Padre. Sin embargo, hay que tener en cuenta la situación de cada hijo. No es lo mismo un niño de dos años que uno de siete, ni tampoco se gestionan igual dos hijos que ocho. Cada pareja debe dialogar sobre la importancia que le quieren dar a este acontecimiento y cuál es la realidad de su hogar.
Si hay algún familiar que puede quedarse a cargo de los más pequeños, puede ser una buena opción a considerar. Los niños que todavía no tienen uso de razón, no recordarán este evento en el futuro y la jornada puede suponerles un esfuerzo excesivo para su edad, poniendo además en riesgo el disfrute del resto de la familia.
Si aún así, consideráis que es mejor llevarlos con vosotros, aquí van varios consejos que pueden seros de ayuda:
- Gorra y crema solar
- Ropa adecuada para el verano: Es mejor ir menos elegantes y más cómodos.
- Asiento: Algo con lo que poder sentarse, como sillas plegables, un cartón o una bolsa de plástico.
- Bebida: Botellas de agua congeladas. No permiten el acceso con termos metálicos, por lo que si cada uno lleva una mochila con botella congelada, el frío durará mucho más tiempo.
- Comida: Recordad que la sal provoca más sed y el azúcar aporta energía rápida. Lo mejor es optar por algo equilibrado como una manzana o un sándwich, aunque un pequeño capricho siempre anima en los instantes más duros.
- Un abanico.
- Paraguas o sombrilla: Es el mejor aliado para fabricar una «sombra artificial» improvisada mientras se espera en avenidas o plazas sin árboles.
- Entretenimiento según la edad: Material para colorear (como este dibujo que ha preparado Tina Walls para la ocasión), un libro o algún juguete pequeño. Es preferible que no sea su objeto favorito para evitar disgustos si se llega a perder.
- Cascos aislantes de ruido: Ideales para los bebés. En determinados recintos el volumen puede ser muy elevado y es mejor evitar posibles agobios o daños auditivos.
Como en cualquier gran aglomeración, hay que poner los medios para que nadie se pierda y establecer un plan de acción por si ocurre. Para ello, lo primero es que los adultos lleven los móviles cargados al 100%. La organización no permite introducir baterías portátiles por seguridad, pero es bueno llevarse un cable de carga por si hiciese falta enchufarlo en algún establecimiento.
Además, estos trucos pueden ser útiles para todos:
Un apunte sobre la responsabilidad: Algunas familias se organizan haciendo que cada hermano mayor se responsabilice de otro más pequeño. Sin embargo, conviene tener cuidado: los niños muchas veces no tienen esa capacidad y puede no ser adecuado cargarles con esa obligación.
Si sois pocos, lo más práctico es “repartirse” a los hijos entre los dos adultos para que vayan siempre de la mano.
Como es mejor prevenir, conviene establecer un punto de encuentro de referencia. Decidles claramente dónde acudir si se despistan: “quedamos debajo de ese cartel rojo” o “os agarráis a esa señal y no os soltáis”. También es fundamental que sepan identificar a qué personas pueden pedir ayuda: un policía, un voluntario con la camiseta oficial o una familia con niños, explicándoles que deben decir que se han perdido y mostrar dónde llevan apuntados los teléfonos.
En momentos de estrés, lo primordial es intentar mantener la calma; el adulto que esté más tranquilo debe ser quien pase a la acción y guíe al resto. No olvidéis que vuestros hijos también estarán nerviosos y, aunque es bueno que os vean como seres humanos, en ese instante necesitarán un referente que les transmita seguridad.
Es una oportunidad muy especial para vivir juntos la fe. Por eso, tras escuchar al Pontífice, resulta muy enriquecedor repasar cuál ha sido su mensaje para adaptarlo a su edad. Si son muy pequeños, podéis explicarles quién es el Papa y por qué le demostráis vuestro cariño aunque no le conozcáis en persona. Además, es un escenario perfecto para hablarles de la unidad de los cristianos y de la Iglesia como una gran familia.
Al tratarse de actos con horarios muy concretos, intentad que los niños lleguen descansados de la noche anterior. Durante el día, priorizad planes tranquilos que los relajen; de este modo, aguantarán mucho mejor la duración de los eventos.Por último, es fundamental gestionar sus expectativas. Explicadles con naturalidad que para ver al Papa unos segundos, a veces toca esperar un rato largo. Convertid esa espera en parte de la aventura: cantad, haced juegos de palabras y contagiaos del ambiente.
Si no podéis acudir en persona, también se puede vivir este momento histórico desde casa y disfrutar del Papa en familia. Hay distintos canales que van a retransmitir las celebraciones. En este enlace podéis acceder a las distintas opciones de televisión, streaming y radio.
Puede ser un momento para disfrutar en familia con los distintos preparativos:
- Decorar la casa para la ocasión.
- Organizar una cena o desayuno especial mientras se ve la emisión.
- Preparar un menú temático: madrileño, catalán, canario o italiano.
- Fabricar banderines de España y del Vaticano.
- Colorear los dibujos de Tina Walls.
- Pintar una pancarta para colgar del balcón.
- Escribirle una carta al Papa para su vuelta a Roma dándole las gracias y enviando una foto de la familia viviendo el evento desde casa
Tened en cuenta que, si habéis decidido quedaros en casa es por algo. Es mejor no forzar la situación ni generar discusiones por exigir un silencio absoluto o por querer ver las transmisiones hasta el final. Acordad de antemano qué queréis que experimenten vuestros hijos y qué mensaje les vais a transmitir; de lo superfluo, mejor prescindir.

Para los buenos padres que quieren ser mejores padres.
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