Cafeína y adolescentes, una relación con peligrosas consecuencias

Café y adolescencia, dos asuntos que deben estar separados
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Hay muchas prácticas nocivas en adolescentes que son fácilmente reconocibles como por ejemplo fumar o beber alcohol. Sin embargo otras son vistas como normales ya que no existe ninguna norma que prohíba su consumo en menores y además se presentan como producto habitual en los hogares.

Un buen ejemplo es el café, bebida que forma parte del desayuno o meriendas de muchos adolescentes. Un consumo que tiene múltiples consecuencias en el desarrollo del adolescente, quien además puede comenzar a desarrollar una tolerancia a este producto que le haga tomar más cantidades para conseguir el mismo efecto. El inicio temprano en la toma de esta bebida es el comienzo de una dependencia a la cafeína.

Efectos del café

La cafeína es una bebida que activa el sistema nervioso y cuyo consumo diario puede terminar por generar dependencia. Tomar todos los días una taza de esta bebida por la mañana hace que el organismo se acostumbre a este ingrediente, con lo cual la jornada en la que se ausenta, el cuerpo no responde de igual forma.

Además hay que tener en cuenta que el cuerpo del adolescente también hace que sea más peligroso la toma de esta bebida. El peso y la altura de este sector de la población hace que sean más propensos a las consecuencias negativas del café ya que la misma cantidad que en el adulto no tendría efectos nocivos, en él puede causar problemas de salud relacionados con el sueño y la dependencia de este producto.

Pérdidas de conexiones

Un estudio realizado por la Fundación Nacional de Ciencias de Suiza y posteriormente revisado en la revista Pediatrics trató de averiguar en qué medida afectaba el café en los adolescentes. Estos investigadores partían de la base de que durante la adolescencia se pierden numerosas conexiones neuronales que se crean durante la infancia y que un buen sueño hace que este proceso sea menos agresivo en los jóvenes.

La ingesta de café provoca un peor descanso, con lo que las pérdidas de conexiones neuronales serían mayores que en aquellos casos donde este producto está ausente y el sueño es reparador. Para ello midieron las conexiones neuronales de un grupo de ratas en edad adolescente que tomaban café y de otras que simplemente tomaban agua potable.

Los resultados confirmaron la hipótesis inicial. La toma de café provocaba una falta de sueño que se traducía en una menor conexión neuronal, esto a su vez provocaba una actividad cerebral más lenta que aquellos casos en donde se tomaba agua potable.

Demasiadas bebidas con cafeína

La revisión realizada por la revista Pediatrics trató de encontrar las principales fuentes de cafeína en los adolescentes. En esta investigación se encontró que en el mercado se presentan demasiados productos con este ingrediente y que están presentes habitualmente en la vida de los jóvenes como refrescos de cola, gaseosa, productos con café como helados o tartas de esta sabor, etc.

Aunque lo más preocupante fue encontrarse con que los adolescentes tomaban cafeína principalmente a través de bebidas energizantes que se han convertido en un producto cada vez más demandado por los jóvenes. En los últimos años estos artículos han pasado a ser en los últimos algo habitual en la dieta de las personas de entre 13 y 18 años quienes las consumen a cualquier hora del día.

Este consumo repetido de bebidas energéticas provoca una excesiva dependencia a la cafeína que en muchos casos no se advierte ya que estos productos no son tan reconocibles como una taza de café.

Damián Montero

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