El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, anunciaba recientemente su voluntad de prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, medida que ya estaba recogida en el proyecto de Ley de protección de los menores en entornos digitales que lleva parado en el Congreso desde hace meses.
La medida ya la han tomado, entre otros países, Australia y Francia. Pero la realidad es tozuda y, por mucho que se legisle en el entorno de un país, es casi imposible someter a empresas radicadas en países con legislaciones mucho más permisivas.
De hecho, los padres corremos un cierto riesgo si caemos en el error de pensar que, porque el Gobierno va a prohibir el uso de redes, podemos bajar la guardia respecto a lo que hacen nuestros hijos.
Muy al contrario, a los padres nos toca aplicarnos aún más para formar a nuestros hijos en el pensamiento crítico necesario para que sepan enfrentarse al mundo que les toca porque, podemos limitar, pero no evitar por completo que vean lo que hay en redes.
Te dejamos algunas ideas de por qué es tan importante el pensamiento crítico y cómo lo podemos trabajar.
1 Si Instagram y TikTok no lo prohiben, será imposible.
Aunque los gobiernos se empeñen, si las tecnológicas no establecen un sistema para comprobar la edad, es imposible que la ley sea eficaz en la práctica.
2 Se pueden poner limitaciones pero es fácil saltárselas.
La tecnología ofrece alternativas para saltarse los límites de los Estados, como entrar a través de VPN en un país que no tiene legislación restrictiva. Y es sencillo.
3 Nosotros podemos limitar en casa, pero ¿y los demás?
Aunque en casa hayamos tomado decisiones sobre los móviles, no sabemos lo que pasa en las demás casas y en la calle. Tenemos que prepararlos para lo que vean.
4 Hay contenido de redes que les llega por otras vías.
Las redes sociales son permeables y los vídeos salen de allí y se mueven por mensajes, correos… Por eso nunca hay ‘riesgo cero’. Hay que prepararlos para todo.
5 Pensamiento crítico y educación moral desde casa.
Ahora más que nunca es fundamental que desde casa les enseñemos a distinguir el bien del mal y a hacer uso adecuado de su libertad para elegir lo que es correcto.
6 Si ven algo que les perturba lo mejor es que lo digan.
Es muy importante que no se sientan juzgados si les ha llegado un contenido inadecuado para que no pierdan confianza en nosotros y nos lo cuenten.
7 Que manejen su libertad y sepan decir que no.
Es el punto más complicado en una adolescencia en la que quieren pertenecer al grupo. Hay que hacer hijos fuertes capaces de decir que no, que ellos no ven eso.
8 Hablamos para que pongan en contexto lo que ven.
En casa ponemos límites pero no debemos mantenerlos en una burbuja porque van a estar en el mundo real y tienen que saber qué se encontrarán allí.
9 Confianza: los hemos educado bien y se nota.
Cuesta, porque no estamos allí siempre, pero tenemos que confiar en la educación que les hemos dado porque no podemos evitar que el mundo sea el que les toca.
Y una lectura que te va a ayudar a pensar
Pantallas, qué remedio. Cómo sobrevivir, con pensamiento crítico, al entorno digital

En este ensayo divulgativo, María Solano Altaba, investigadora y periodista especializada en los riesgos de las redes sociales, reflexiona sobre las principales cuestiones que deben preocuparnos en el entorno digital y cómo podemos ayudar a nuestros hijos a moverse en estos nuevos escenarios.
Aquí no hay recetas mágicas pero sí muchas ideas para que cada familia las aplique como mejor le venga. Al final, somos los padres los que mejores conocemos las necesidades de nuestros hijos y los que con más eficacia vamos a saber transmitirles qué es lo que deben hacer.