Sí, estudiar es importante. Pero no es lo más importante. Porque la vida tiene que estar compuesta de muchas facetas.
No solo porque así se estudia mejor, sino sobre todo porque cuidar de los demás y también de uno mismo son partes imprescindibles de nuestra vida. Así que, no, no debemos dejar que se encierren en sí mismos, en su cuarto y en su mundo solo porque tienen que estudiar.
Compaginar la vida en momentos de especial estrés de estudio es particularmente difícil porque cuesta tomar lq decisión de cómo organizar el tiempo. Pero precisamente ese orden de la vida, ese dejar hueco a lo
que de verdad importa, es fundamental para tener equilibrio en la vida.
Estudio sí, pero todo lo demás, también.
1 Estudiar es importante, pero no es lo más importante:
Las personas son siempre lo más importante así que hay que cuidar de los estudios sin descuidar a la familia, a los amigos, a lo que los demás necesitan.
2 Mens sana in corpore sano. Hay que buscar el equilibrio:
Porque si se obsesionan con los estudios y dejan de cuidarse, despejarse y relajarse, cada vez tendrán más ansiedad y les cundirá menos el tiempo de estudio.
3 Mejor despejados y con el foco de atención plena:
Cambiar de actividad a lo largo del día y no caer en la monotonía ayuda a conseguir mayores cotas de concentración el tiempo que dedican a estudiar.
4 El orden del tiempo llama al orden interior:
Cuando el día se organiza bien, el trabajo cunde más y se cumplen mejor los objetivos previstos. Esto exige reservarse ratos para tareas distintas al estudio.
5 Busca esa actividad que te llena y no la dejes:
A lo mejor es un voluntariado, practicar un deporte, cocinar o tocar un instrumento. No lo dejes por estudiar. Busca cómo compatibilizarlo todo.
6 Cuanto menos tiempo, más nos concentramos:
Que no te agobie tener mucha actividad porque todos sabemos que, cuando el tiempo es limitado, más lo aprovechamos y evitamos distraernos con tonterías.
María Solano Altaba
Directora de la revista Hacer Familia y profesora de la Universidad CEU San Pablo