Si les transmitimos tristeza y preocupación, estarán tristes y preocupados. Si les transmitimos dudas y agobio, dudarán y estarán agobiados. Si les transmitimos lo difícil que es la vida, considerarán que la vida es muy difícil. Si les transmitimos angustia por lo que tienen por delante, se angustiarán con lo que tienen por delante.
Cómo educar hijos felices no consiste en evitarles los problemas, sino en enseñarles a afrontarlos con confianza. Si de verdad queremos hijos felices, lo que tenemos que conseguir es transmitirles alegría. Y no les vamos a solucionar la vida. Van a tener los mismos problemas. Pero como van a hacerles frente de otra manera mucho más positiva, todo les resultará más sencillo.
Estas son algunas claves para poder ayudarles a crecer:
1 Claro que sufrimos por ellos, pero que no lo vean:
Porque si estamos todo el día diciendo “pobrecitos”, lo único que conseguiremos es que se sientan pobrecitos. Nuestro papel es darles ánimos y valorar su esfuerzo.
2 Nos toca enseñarles a poner los retos en su contexto:
Porque cuando eres niño o adolescente, todo te parece un mundo, tu mundo, y eso dificulta afrontar los retos. Pero si les mostramos que hay más mundo, pesa menos.
3 Puedes porque has podido otras veces con otros retos:
Cuando llega el desaliento, en un hogar alegre recordamos todas las cosas que hemos sacado adelante contra todo pronóstico. Eso les da más autoestima.
4 Y si no puedes, no pasa nada, aquí estamos:
Sin dramas. Así son los padres alegres. Que se puede, se celebra. Que no se puede, se curan las heridas y se vuelve a empezar con la certeza de que ahí estamos.
5 Al mal tiempo, buena cara y mucho sentido del humor:
Y verás como esta actitud en la vida hace que los obstáculos les parezcan retos asumibles y tropiezos, oportunidades para crecer juntos aún más y mejor.
Si quieres saber más sobre el tema, un libro muy interesante:
La belleza de vivir

Todos los problemas tienen solución
Vivimos en un mundo de contradicciones fascinantes. Nunca antes la humanidad había disfrutado de tantos avances: una esperanza de vida creciente, enfermedades antes mortales ahora curables, y acceso casi universal a la cultura, educación y sanidad. Hemos alcanzado, en muchos aspectos, el anhelado sueño de la sociedad del bienestar.
Pero, ¿por qué entonces esta era de abundancia no se traduce en mayor felicidad? Paradójicamente, el ritmo acelerado de nuestras vidas genera una angustia y ansiedad que nos impiden disfrutar plenamente. La intolerancia al dolor, la fragilidad de las relaciones, el aumento de adicciones y el malestar psicológico son las sombras de nuestro tiempo.
¿Cómo es posible esta paradoja? ¿Dónde radica el problema?
Tienes en tus manos la 10ª edición con prólogo del Mago More de este libro conciso que busca explorar la raíz de este fenómeno y ofrecer posibles soluciones. Mi intención es simple: invitarte a la reflexión y confrontarte con tus propias contradicciones. Serás tú, querido lector, quien decida si mis planteamientos te resuenan.
Si te lees estas páginas, es muy probable que te rías, te remuevas y, quizás, te reconcilies contigo mismo. Porque este libro te hablará de la serenidad que surge al aceptar, soltar y entender que no eres perfecto, pero tampoco estás tan mal.
María Solano Altaba
Directora de la revista Hacer Familia y profesora de la Universidad CEU San Pablo