El agradecimiento no es sólo una fórmula de cortesía. Es un modo de vida porque nos cambia por completo la visión del mundo. Trasladar a nuestros hijos la importancia de dar las gracias no sólo los hará más educados sino que sobre todo los hará más felices.
Más felices porque serán más conscientes de la suerte que tienen en la vida. Más felices porque valorarán más lo que los demás hacen con ellos. Más felices porque sentirán el deseo de ser generosos con los demás, que será la manera en la que sean más felices y su vida tenga un sentido pleno.
El agradecimiento se vive, se siente, pero también se aprende. Se aprende con pequeños gestos interiorizados desde la infancia. Es el hábito de dar las gracias, repetido una y otra vez desde pequeños, el que lleva a desarrollar la virtud del agradecimiento. Y de la virtud del agradecimiento nace la vocación de la generosidad, la entrega y el compromiso con el prójimo.
Para los que somos creyentes, el agradecimiento supone un vínculo directo con Dios, por quien fuimos creados, y con el mandamiento del amor que nos dejó Jesús en la Última Cena, que nos amemos los unos a los otros como Él nos ha amado. Es el mejor regalo que podemos dejar a nuestros hijos.
1 Nos hace más conscientes de nuestra buena suerte:
Si enseñamos a nuestros hijos a dar las gracias desde su infancia, se van dando cuenta de todo lo que tienen, lo que reciben y lo que los demás hacen por ellos.
2 No damos por hecho nada de lo que hemos recibido:
La vida, desde el primer minuto, es un don. Lo que somos y tenemos es motivo de agradecimiento porque podríamos no haberlo tenido. Somos afortunados.
3 Somos conscientes del esfuerzo de los demás:
Agradecemos las cosas aunque quien hace algo por nosotros esté cobrando por ello o sea su trabajo. Así reconocemos el valor del esfuerzo de los demás.
4 Crecemos en empatía y en generosidad con todos:
Al tomar conciencia de todo lo que hacen por nosotros, nuestros hijos se darán cuenta de que pueden hacer mucho por los demás y serán más generosos y empáticos.
5 Descubrimos que es más feliz el que más da:
Si de verdad queremos que nuestros hijos sean felices, no debemos darles todo sino enseñarlea a darlo todo y a amar con generosidad. La clave es ser buenas personas
Si quieres saber más sobre el tema, un libro muy interesante:
Educar en la gratitud
Jeffrey J. Froh, Giacomo Bono, María José López Cebrián

Cómo enseñar a apreciar lo positivo de la vida
Este libro presenta la gratitud como el rasgo determinante a inculcar en la personalidad de niños y jóvenes para que tengan éxito en todos los aspectos de su vida.
Si se vendiera algún nuevo medicamento para que los hijos se comportaran mejor, sacaran mejores notas y fueran más felices, muchos padres harían lo posible para adquirirlo. Aunque parezca sorprendente, existe un producto así. No se consigue en las farmacias, y está a disposición de cualquiera. Esta medicina milagro es la gratitud.
A lo largo de los últimos años, diversos estudios científicos han demostrado que la gratitud es una de las emociones y virtudes más valiosas e importantes. Los autores, especialistas en este campo, ponen a disposición de padres y educadores unas estrategias eficaces que pueden utilizarse a diario, ejemplificadas con numerosas historias reales, para que los hijos aprecien lo positivo de la vida.
Como muestran sus investigaciones, los chicos y chicas educados en la gratitud tienen una mayor autodisciplina y consiguen establecer relaciones sociales más plenas y efectivas. Con la lectura de este libro, padres y profesores serán capaces de conectar mejor con ellos para que puedan centrarse en las cosas que importan de verdad y, por consiguiente, puedan crear una sociedad más cooperativa y próspera.
«De las virtudes claves para tener éxito en la vida satisfactoria, la que con más frecuencia se olvida en el mundo de la educación es la gratitud. Los autores nos han proporcionado una valiosa guía llena de convincentes ejemplos y basada en las investigaciones más novedosas». WILLIAM DAMON, profesor de educación en la Universidad de Standford; director del Centro sobre Adolescencia de Standford.
¿Cómo puedo hacer que mis hijos sean más agradecidos? Froh y Bono, pioneros en este campo, nos señalan los principios y las estrategias prácticas que pueden usar tanto los padres, como los profesores y los propios chicos y chicas. Mi esperanza es que este libro ayude al nacimiento de la «Generación G»: jóvenes que se den cuenta
del poder transformador de la gratitud». ROBERT A. EMMONS, editor jefe de The Journal of Positive Psychology.
María Solano Altaba
Directora de la revista Hacer Familia y profesora de la Universidad CEU San Pablo