En Hacer Familia hablamos mucho de los hogares alegres y a veces cuesta descender de manera práctica a cómo construirlos. Pero es mucho más fácil de lo que parece porque el secreto está en cuidar los detalles. Y uno de los detalles más importantes, aunque a veces parece arbritario o pasado de moda, es el cuidado de las normas de cortesía.
Las normas de cortesía y la buena educación siguen siendo importantes. No porque queramos ser cursis o vivamos en una época que ya no existe, sino porque esas normas son una manera muy sencilla de convertirnos en más generosos, de aprender a ser más empáticos y de generar un clima que invite a ser más amables.
Las normas de cortesía y de buena educación encierran valores imprescindibles que nos recuerdan que tenemos que poner al otro en el centro para ser nosotros quienes deseamos ser.
1 Son detalles de amabilidad que facilitan la convivencia:
Porque incluso en los hogares en los que todos nos llevamos bien y queremos a los demás, se producen situaciones simples en las que alguien tiene que ceder.
2 Están pensados para que cuidemos de los demás:
A veces puede parecernos arbitrario poner la mesa así o dejar la habitación mejor de lo que la encontramos, pero el objetivo es siempre que la vida del resto sea más fácil.
3 Generan un clima de amabilidad y de alegría:
En las casas amables, se genera un ambiente en el que nunca hay violencia o malos modos, incluso cuando surgen problemas, porque son inevitables.
4 Nos ayudan a valorar la suerte que tenemos:
Damos las gracias, pedidos las cosas ‘por favor’, mostramos arrepentimiento si nos equivocamos… y todo eso permite que nos demos cuenta del regalo de la vida.
5 Trabajamos la empatía y pensamos más en el otro:
Los detalles de cortesía nos ayudan a estar siempre pendientes de los demás, de si se les acaba el agua, de dejarlos pasar, de ponernos a su servicio si lo necesitan.
6 Controlan nuestros impulsos más negativos:
Aunque a veces no sintamos profundamente esa cortesía que estamos utilizando, será un buen ejercicio para controlar nuestros impulsos y cuidar nuestra libertad.
7 Construyen hogares alegres en los que da gusto vivir:
Un hogar donde la gente se trata bien es un hogar alegre que siempre contagia ilusión, un hogar que irradia luz y que se convierte en faro, un hogar en el que vivir.
María Solano Altaba
Directora de la revista Hacer Familia y profesora de la Universidad CEU San Pablo