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El riesgo de nuestros hijos cuando validan sus emociones en las redes 

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Las redes sociales no son inocuas. En un adolescente que está en pleno proceso de definir quién quiere ser, pueden convertirse en el lugar donde encuentren un grupo de iguales con el que crean que encajan. Pero la realidad es que en redes no hay amigos, sólo seguidores, y que pueden estar validando unas emociones tremendamente negativas que les meten en una complicada espiral. 

La mejor manera de evitarlo es evitar la tecnología y, muy en especial, las redes. Pero no podemos conformarnos con eso. Hay muchos casos de niños y adolescentes que no consumen tecnología en casa y, sin embargo, sí la consumen fuera con los dispositivos de sus amigos. Así que, en cualquier caso, nos toca prepararlos bien y formarlos en los mejores valores, hablar abiertamente de estos temas y reforzar su autoestima. 

Si ves alguna señal de alerta, pide ayuda. Hay especialistas que saben mucho de cómo se comporta el cerebro preadolescente y adolescente, hay libros muy buenos que abordan la cuestión específica de las pantallas, hay orientadores, psicólogos y psiquiatras que nos pueden guiar. 

No lo dejes pasar porque es mucho más fácil intervenir pronto que tarde. No significa que desconfiemos de todo ni que arrasemos con la privacidad de nuestros hijos, sino que, en nuestro papel de padres, estemos alerta por si notamos algo extraño que merece esa conversación más profunda que a veces no logramos en el día a día. 


1 No hay filtros fiables en las redes sociales:

Ten mucho cuidado porque se cuelan contenidos peligrosos disfrazados con otros nombres. Por ejemplo, la anorexia es ana y la bulimia es mía.

2 Aunque controlemos en casa, hay que vigilar:

Pueden tener un amigo que les deja instalarse su cuenta en su móvil y conocen maneras de saltarse los controles parentales. Hablad mucho en familia sin juzgar.

3 Recuerda que necesitan sentirse parte del grupo:

Y juega totalmente en nuestra contra porque su impulso para parecerse al grupo puede ser más fuerte que la buena educación que les hayamos dado.

4 Fomenta que tengan amigos de carne y hueso:

Porque entonces no buscarán reafirmarse con desconocidos en las redes sociales y compartirán con personas que, si son buenos amigos, les pondrán también límites.

5 Pide ayuda si algo no marcha como debería:

Es mejor detectar un problema a tiempo con una intervención pequeña que lamentarse. Hay muchos especialistas en redes sociales y pantallas que nos pueden ayudar.


Si quieres saber más sobre el tema, un libro muy interesante:

Pantallas, qué remedio 

María Solano Altaba

Pantallas que remedio_CUBIERTA_EdicionesPalabra

Cómo sobrevivir, con pensamiento crítico, al entorno digital

Pantallas, qué remedio es la guía para padres definitiva de María Solano Altaba. Aprende a desarrollar el pensamiento crítico y a evitar la adicción al algoritmo, encontrando un remedio optimista para gestionar el entorno digital en casa. 

Seguro que recuerdas esta escena: toda la familia reunida alrededor de la única televisión del salón de la casa para ver la película de la semana. Es nostálgica, ¿verdad? Ahora la norma es que haya varias pantallas por cabeza y cada uno las disfrute en su habitación, con tantas opciones que lo difícil es elegir y lo fácil, equivocarse. 

El título de este libro refleja el gran debate que nos asalta a los padres hoy: Pantallas, qué remedio. Porque ese «qué» incluye el «cómo lo remedio» cuando sé que las condiciones no son siempre ideales. Pero también incluye el que «hay remedio» a este problema y lo tenemos al alcance de nuestra mano, concretamente en esa comida familiar que compartimos cada día. 
Somos optimistas. No todo es negativo. Tenemos noticias esperanzadoras que arrojan claridad a la materia. En estas páginas vamos desgranando los temas más importantes sobre los que reflexionar para conocer mejor este mundo digital que nos atrapa a todos, padres e hijos. Solo así podremos desarrollar el pensamiento crítico que nos impida caer en la espiral del algoritmo y la agonía de la adicción. 

Así que, sí, hay remedio. Está aquí, en nuestra casa, y consiste en horas de charla compartida que nos ayudarán a prepararnos mejor para este mundo que ya va a estar siempre lleno de pantallas. 
Qué remedio. 


María Solano Altaba

Directora de la revista Hacer Familia y profesora de la Universidad CEU San Pablo

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