Actualizado 16/07/2015 11:29:34 +00:00 CET

El primer chapuzón de tu bebé: juegos en el agua

El primer chapuzón en el agua de tu bebé
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El contacto con el agua aporta muchos beneficios al bebé puesto que  mejora sus capacidades cardiorrespiratorias, beneficia su coordinación muscular y desarrolla sus capacidades sensoriales y psicomotrices. A partir del quinto o sexto mes, puedes darle su primer chapuzón en la piscina.

¿A qué edad puedo llevar a mi bebé a la piscina?

¿A qué mes puedo llevar a mi bebé a una escuela de natación para que aprenda a nadar, o al menos a flotar, para evitar desgraciados accidentes? Esta es una de las preguntas más frecuentes que los padres se plantean cuando llega el verano.

También se preguntan  a partir de qué mes pueden meterle en la piscina sin que le perjudique el cloro, por ejemplo. Lo primero que tenéis que saber es que a partir del quinto mes, el niño encuentra en el agua la posibilidad de moverse trimidensionalmente, siendo mucho mayor la libertad y continuidad de movimientos.

Sí que es aconsejable que desde que nazca, empieces a trabajar con él una serie de ejercicios en la bañera. Normalmente al bebé le encanta el agua, ya que durante la gestación ha permanecido en el líquido amniótico y por así decirlo, el agua ha constituido su hábita natural.

Es importante resaltar que la práctica de la actividad acuática fortalece el corazón y los pulmones de tu hijo, debido al trabajo respiratorio que realiza en el agua que aumenta la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre.

De igual forma, esta práctica mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre el niño y sus padres.

Técnicas de aprendizaje en el agua para bebés

Los ejercicios suaves de estimulación acuática combinados con el agua a una temperatura agradable relajan al bebé, al mismo tiempo que estimulan su apetito y le hacen comer y dormir mejor. De esta manera mejorará  su carácter y comportamiento.

Las clases de estimulación acuática suelen tener una duración de media hora porque más tiempo pueden cansar al bebé. Lo que principalmente se trabaja es el terreno de la psicomotricidad para que  el niño poco  apoco se vaya adaptando al agua y comience a verla como algo más natural. Para lograr este objetivo, el niño irá  realizando una serie de ejercicios siempre contigo, tales como apoyar las piernas contra la pared de la piscina y hacer flexiones; con tu mano debajo de su espalda y tu hijo boca arriba irás reforzando su sentido del equilibrio y realizará otros ejercicios que en el suelo nunca podría ejercitar.

Mediante la utilización de una serie de materiales auxiliares, como un cinturón de goma que le hace flotar y le permite realizar movimientos con brazos y piernas, ayudarás a su fortalecimiento y tono muscular.

Desarrollo psicológico y social de los bebés

Tu bebé se sentirá  más seguro y disfrutará  mucho con la estimulación acuática al percibir que estás cerca y que toda tu atención está concentrada en él. Esto, a su vez, incrementará su sentimiento de independencia y de auto  confianza porque  aunque todavía no camine, se puede desplazar en el agua por sí mismo.

Por otra parte, la convivencia en la piscina con otros niños le ayudará a relacionarse mejor, además de que aprenderá a compartir y realizar actividades junto a otras personas, ya que el niño adquiere más confianza para comunicarse y desarrollarse en grupo, porque estará en permanente contacto con instructores y otros bebés.

Consejos para estimular a tu bebé en el agua

1.   No dejes nunca a tu bebé solo cerca del agua. Aunque los programas de natación le enseñan  a moverse en ella, debes permanecer siempre y en todo momento a su lado para evitar cualquier susto.

2.   No establezcas un determinado periodo de tiempo para lograr los objetivos, ya que cada niño tiene su ritmo, por lo que intenta respetar el ritmo de tu hijo y nunca le fuerces a hacer algo que no quiera. No le compares con otros bebés ya que esto puede perjudicar su desarrollo.

3.   Evita siempre piscinas de dudoso control higiénico y sanitario porque pueden ser foco de serias infecciones.

4.   Si tu niño está malo, no debe bañase bajo ningún concepto y no vuelvas a llevarlo a la piscina hasta que esté totalmente recuperado.

5.   En las piscinas exteriores, protege a tu bebé con una crema solar de alto factor y no le expongas más de hora y media al sol y al agua en periodos no más largos de media hora.

6.   Recuerda transmitir seguridad y confianza a tu bebé a través del contacto corporal. Intenta siempre hacerle amena la hora de la piscina con juegos divertidos para que sea una experiencia gratificante y no le fuerces nunca a hacer cosas que no quiera.

D. Jesús Abiol. Director de BabyGym Chamartín (Madrid). Centro especialista en actividad acuática de bebés

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