Actualizado 16/10/2020 12:43 CET

Generosidad y avaricia: ¿sabes enseñarles a compartir? Haz el test que te proponemos

Generosidad y avaricia: ¿sabes enseñar a tus hijos a ser generosos?
Generosidad y avaricia: ¿sabes enseñar a tus hijos a ser generosos? - GETTY 

Siempre se ha dicho que los niños son egoístas por naturaleza, pero eso no significa que su naturaleza la dejemos sin formar. Los niños, cuando son pequeños, no comprenden aún el valor de la generosidad, pero sí están capacitados para realizar hábitos buenos relacionados con esta virtud, como el dar y compartir, que no genera frustración, sino alegría.

Pero, ¿sabemos enseñarles y persuadirles a ser generosos, o se lo imponemos sin más? Haz el test que te ofrecemos y comprueba cómo educas a tus hijos en la generosidad.

TEST: ¿sabes enseñar a compartir a tus hijos?

Anota tus respuestas en un papel y luego realiza el recuento de respuestas A, B y C. Así obtendrás el resultado que te ofrecemos al finalizar el test. 

1. ¿Le obligas a prestar un juguete a otro niño o hermano, a pesar de que él no quiere?

A: Intento convencerle de que si deja y presta sus juguetes, también le prestarán a él otros juguetes y que dar y prestar es muy divertido y es una buena acción.
B: Sí, por supuesto, tiene que aprender a compartir.
C: No le obligo. El tiene que decidirlo por sí mismo.

2. Ha sido su cumpleaños y ha recibido muchos regalos. ¿Decides con tu hijo no abrir alguno y entregarlo a alguien más necesitado o a la parroquia?

A: Sí, porque es una manera de enseñarle que en este día no solo se recibe sino también se da.
B: Ya lo tiene asumido. Le he enseñado a que no se puede quedar con todo que luego no lo utiliza.
C: No, es su cumple y no tiene porque dar nada, porque se puede desilusionar.

3. ¿Le ordenas cuidar de un hermano menor sin ninguna razón?

A: Le explico que así ayuda a mamá y a papá y que está aprendiendo a dar y ser generoso con su tiempo.
B: Sí, se lo ordeno porque es su obligación.
C: No tiene porqué cuidar a su hermano pequeño, es obligación de los padres.

4. Tu hijo quiere chocolate pero solo quedan dos onzas. ¿Cómo actúas si se las ha comido?

A: Le hago caer en la cuenta de que los demás también querían chocolate y que la próxima vez pregunte si puede comérsela o que piense antes en sus hermanos y padres.
B: Le regaño porque es un egoísta y le castigo sin chocolate durante una semana.
C: Pobrecillo, que se las coma. Ya compraré otra tableta.

5. ¿Le enseñas a jugar con todos los niños, aunque no le caigan bien?

A: Sí, porque a él no le gustaría tampoco que los otros niños le insultaran y la dejaran solo. Además, querer a todos los niños es muy bonito y da alegría.
B: Sí, y se lo exijo porque es su deber.
C: Si no quiere jugar con otros niños, es su problema, mejor es estar solo que mal acompañado.

6. ¿Le educas para que respete el turno de palabra, a no interrumpir a los mayores?

A: Sí, porque al igual que tiene que saber dejar sus juguetes, también tiene que saber dejar que hablen los demás.
B: Por su puesto, además le grito con un ¡cállate! que están hablando los mayores o los demás.
C: Mi hijo es siempre el primero y hay que atenderle inmediatamente, no vaya a ser que se coja un trauma porque no se le escucha.   

7. Ha ido a un cumpleaños y viene con una bolsa de golosinas. ¿Le sugieres repartir alguna con sus hermanos o con un amiguito que no ha ido al cumple?

A: Sí, porque se pondrán muy contentos sus hermanos o sus otros amigos y además le alabo y le digo lo bueno y generoso que es.
B: Es una condición obligatoria para que se quede con la bolsa de chucherías.
C: Creo que es suya y que le ha tocado a él. Si él quiere repartir, pues muy bien, pero si no, no importa.

8. Le estás enseñando a contar. ¿Utilizas más el verbo "tener" (tienes 3 manzanas y coges dos) en lugar del verbo "dar"?

A: Sí, lo leí en un libro sobre educación y ahora muchas veces empleo el verbo dar: "Tengo tres chuches, y doy una a María y otra a Marta. ¿Cuántas me quedan?
B: ¡Anda! No había caído en esto.
C: Creo que es más difícil y más complicado para los niños porque ellos aprenden mejor a contar con los verbos tomar, tener, coger....

9. Tu hijo de dos-tres años está en la edad del NO y del MÍO. ¿Empleas tu también mucho estas dos expresiones "no cojas esto", "esto es mío"?

A: Intento que no. Me he dado cuenta que utilizando otras palabras le fomento más el hábito de compartir las cosas.
B: La verdad es que es siempre lo que me sale.
C: Sí, no hay que ver tres pies al gato.

10. ¿Tiene ya algunos encargos en casa o te parece muy pequeño?

A: Desde los dos años mete él la ropa en la lavadora. Está aprendiendo a ser generoso compartiendo tareas.
B: Claro que sí, él tiene que tener también obligaciones en casa.
C: No, no tiene encargos concretos. Es demasiado pequeño y tardo yo menos en hacerlo.

11. ¿Le lees cuentos donde se hable del valor de la generosidad?

A: Sí, a través de los cuentos mi hijo se emociona mucho, se divierte y aprende las virtudes.
B: Hombre claro, y luego le digo: "Así tienes que ser tú, aplícate el cuento".
C: Sí, pero no he caído en que detrás de los cuentos haya que hablar de virtudes o valores.¡Qué atosigamiento!

12. ¿Le explicas por qué es necesario perdonar y pedir perdón?

A: Sí. Le digo que es la mejor manera de demostrar cariño y de dar su corazón a los demás.
B: Le exijo que tiene que saber perdonar y pedir perdón.
C: Le hablo lo normal del perdón.

RESULTADOS DEL TEST. ¿SABES ENSEÑARLES A COMPARTIR?

Como habrás comprobado, es un test muy sencillo y fácilmente se predice la conclusión. Sin embargo, vamos a analizar brevemente los resultados:

MAYORÍA DE A: Te has tomado en serio el valor de la generosidad y sabes educar a tu hijo en esta virtud. Has comprendido que a estas edades está aprendiendo a dar y compartir con hábitos buenos y no se lo impones sin más.

MAYORÍA DE B: Deberías analizar si tu forma de educar es demasiado autoritaria. Tu hijo es todavía pequeño y las cosas debes fomentarlas con comprensión y cariño. Recuerda que todavía no siente el impulso de ser generoso y que si no aprende por propia voluntad, sino por imposición, nunca sabrá hacer las cosas por el valor que tienen.

MAYORÍA DE C: Quizás estás protegiendo en exceso a tu hijo, y con ello no creas que le haces más feliz. Si no empiezas ahora sembrando en él las ganas de ser generoso, será mucho más difícil o demasiado tarde dentro de unos años.

Marta Márquez

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