Los peligros de las chuches y dulces en los niños

Los peligros de chuches, dulces y bollos en niños
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Las chucherías, dulces y bollería forman parte de la rutina de los niños, pero su ingesta puede ser muy perjudicial para su salud y la de los mayores ya que contienen grandes cantidades de azúcar y calorías que aportan energía pero no tienen nutrientes. ¿Sabes cuáles pueden ser las consecuencias de tomar muchas chuches?

Por chucherías, gominolas o bollería entendemos una gran variedad de alimentos salados y, sobre todo, dulces, que tienen sabores distintos pero muy llamativos: las golosinas y dulces (caramelos, gominolas), los chocolates, aperitivos (patatas fritas, por ejemplo) y los bollos y galletas son las más comunes, y sus peligros son muchos.

Aunque bien es cierto que como padres no se les debe prohibir tomar chucherías ya que puede tener el efecto contrario (que las quieran por estar prohibidas), sí es cierto que existen formas de que los niños tomen chuches de forma sana. Además de esto, es importante conocer cuáles pueden ser las consecuencias de tomarlas en mucha cantidad y recordar que todos debéis seguir una alimentación sana.

Las consecuencias de las chuches

Los pediatras de la Asociación Española de Pediatría de Atención Temprana alertan de que pueden ser cinco las principales consecuencias no deseables del abuso de chucherías y dulces:

1.Inapetencia: ¿tu hijo ha tomado chucherías y ahora no tiene hambre? Aunque pueda parecer que sean pocas las chuches que se ha comido, lo cierto es que sus calorías vacías (no aportan nutrientes) suelen provocar saciedad e inapetencia de comer aunque realmente no esté nutrido.

2.Caries: las chucherías son el principal enemigo de la higiene bucal ya que son en su mayoría un tipo de azúcares que favorecen el desarrollo de microorganismos que atacan a los dientes.

3.Alergia: según explican estos pediatras, los aditivos que dan color, aroma y sabor a las chucherías pueden ser acumulables y provocar reacciones y erupciones en la piel o, incluso, asma.

4.Obesidad: las chucherías tienen muchas calorías vacías. Tal y como explican estos expertos, "si la cantidad de azúcares ingerida sobrepasa los límites de almacenamiento, el exceso de glucosa en sangre se transforma en grasa", lo que llevará consigo el aumento de peso y la obesidad. Todo esto se ve incrementado por el aumento del sedentarismo en los niños (las horas frente a la televisión, por ejemplo) y unos malos hábitos de comidas (sin mantener los horarios, etc.).

5.Atragantamientos: puede no parecerlo, pero los atragantamientos son muy peligrosos en los niños y, de hecho, son una de las urgencias con riesgo vital más frecuentes en la infancia. Es importante que los niños no coman frutos secos hasta que no tengan más de 4 años, y que la comida se lleve a cabo en una rutina ordenada, no mientras el niño corre, ríe, llora, o habla con comida en la boca, por ejemplo.

Ten en cuenta estas complicaciones cuando vayas a premiar a tu hijo con chucherías y trata de fomentar hábitos saludables en el día a día en el hogar, comenzando por un poco de ejercicio físico en familia. Lo agradeceréis todos a corto y largo plazo.

Ángela R. Bonachera

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