Berrinches y rabietas infantiles, ¿cómo gestionarlas?

Berrinches y rabietas infantiles
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Si los berrinches y las rabietas infantiles no son bien gestionadas, mejor desde el principio, los niños acabarán siendo caprichosos y consentidos, serán niños que intentarán conseguir lo que quieren al momento, y, en la mayoría de los casos, también se comportarán como maleducados porque el modo en que obtienen lo que desean no suele ser el más adecuado.

Los niños que usan los berrinches y rabietas infantiles para obtener lo que quieren, aprenden y creen que todo en la vida lo pueden lograr así, por lo tanto, no sólo reaccionarán en casa de esa manera, sino también tratarán de conseguir así las cosas en el colegio, en su grupo de amigos... Esto les puede llevar a tener problemas con las relaciones sociales y grandes enfrentamientos en el momento que alguien les diga un "no", además de impotencia y frustración al darse cuenta que no todo lo pueden lograr.

Si en casa nunca se les ha frenado y han obtenido un "no" por respuesta no sabrán que esa posibilidad existe, pero en la vida antes o después, se lo van a encontrar. Es mejor sufrir una época en casa tratando de gestionar las rabietas y mantenerse firme ante ellas que no verles sufrir más tarde por problemas de adaptación.

Cómo gestionar las rabietas y berrinches de los niños

- El mejor modo de actuar ante una rabieta por algún capricho es ignorando la conducta y viendo que no tienen por nuestra parte ninguna respuesta, ni represalias, ni castigos, ni malas caras. Deben ver que no nos afecta porque no va con nosotros.

- Si no somos capaces de mantenernos firmes, es importante saber delegar. El truco para los casos más extremos sería dejar claro que si se ha acabado saliendo con la suya ha sido porque nosotros lo considerábamos adecuado, no porque así lo quería el niño.

- Hay que entender que detrás de una rabieta no sólo está el que logren o no lo que quieren, sino que aprendan a comportarse adecuadamente.

- La primera vez que se produce una rabieta hay que explicarles que ese no es el modo de comportarse para conseguir lo que quieren y, por supuesto, no concedérselo. A partir de entonces, si se vuelve a repetir, sobran las explicaciones porque saben y son conscientes de que no se están comportando de manera adecuada.

- Si las pataletas son continuas, plantearos si no será que os estáis sobrepasando en vuestra autoridad y lo que ocurre es que el niño está perdiendo su propia autoestima: todo se lo ordenan, no hace nada bien y -por pura lógica infantil- lo único que le queda es el derecho al pateleo y a expresarse mediante las rabietas.

María Campo, directora de Escuelas Infantiles Kimba

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