Viajes en familia, cómo aprovecharlos para estrechar los vínculos

Los viajes en familia pueden fomentar el vínculo entre familiares
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Colegio, trabajo, deberes, y muchas más obligaciones que podríamos enumerar y que hacen que los miembros de una familia no pasen todo el tiempo que quisieran entre ellos. Por ello hay que aprovechar ocasiones como los viajes en los que se puede estrechar los vínculos entre padres e hijos.

Un viaje no es solo es un fin para divertirse, también puede servir para que todas las familias se vuelquen en su planificación y ejecución. Desde el momento en el que se decide que se va a ir a algún sitio en concreto, hasta que se llega él, todo este proceso sirve para que el vínculo familiar se estreche todavía más.

Planificar los viajes en familia

El vínculo entre los familiares se puede empezar a fomentar desde el momento en el que se decide que hay que viajar. Puede que el traslado se produzca dentro de unos meses, pero desde primera hora se puede hacer que todos participen en él. Por ejemplo a la hora de decidir el destino. Se puede preguntar a los niños si tienen ilusión por ir a algún sitio o qué les gustaría ver.

Por ejemplo es posible que los niños quieran un parque de atracciones y los mayores visitar una ciudad. De esta forma la mejor opción para que todos se lo pasen bien sería encontrar una ciudad que junte ambas características. Así también se conseguirá compartir aficiones entre los distintos miembros del hogar permitiendo que padres e hijos puedan conocerse mejor entre sí.

De esta forma también se conseguirá establecer el esqueleto de la agenda del viaje. Es decir, saber más o menos qué es lo que se visitará una vez se llegue al destino en concreto. No obstante también se recomienda dejar lugar a la aventura y a la imaginación, esto también sirve para unir los lazos familiares: dejar alguna jornada al azar e ir decidiendo conforme se camina por la ciudad.

 

El destino de los viajes en familia

Una vez se llegue al destino hay que seguir trabajando por el vínculo entre familiares Una buena opción es olvidarse de los móviles, llevarlos para solucionar cualquier eventualidad pero recordar que es mejor hablar con los tuyos y no con los que están lejos. Una revisión al final de la jornada es suficiente para contar a las amistades qué tal lo estáis pasando.

El resto de la jornada dedícalo a los tuyos. Habla con ellos sobre qué tal les está pareciendo el viaje y si se están divirtiendo. Crea buenos recuerdos, ríe con ellos y juega con los más pequeños siempre que se pueda. Una buena oportunidad es visitar algún lugar cultural y hacer de esta decisión una aventura muy especial incentivando los datos interesantes del destino.

A la vuelta del viaje: los recuerdos familiares

El viaje no une sólo mientras dura. Una vez concluye también puede ayudar a que los miembros de la familia estrechen todavía más. Los recuerdos generados en el destino son un buen tema de conversación cuando todos estén en el salón sentados en el sofá para pensar en lo bien que se ha pasado durante la estancia en otro lugar.

Revisar fotografías también contribuirá a compartir estos recuerdos. Ver una imagen de la familia en un determinado lugar hará que renazcan los pensamientos sobre un día en concreto y lo que hizo la familia en aquella jornada.

Damián Montero

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