Actualizado 16/05/2021 19:30 CET

Padres primerizos, así es vuestro recién nacido

Descubre cómo es tu recién nacido antes de que llegue a este mundo
Descubre cómo es tu recién nacido antes de que llegue a este mundo - ISTOCK

La noticia de la llegada de un hijo es una alegría, pero el aviso del primer embarazo también supone la puerta de entrada a un mar de dudas. Si bien cada gestación, cada parto y cada niño son diferentes, la experiencia ayuda a reconocer determinados momentos y ofrece una perspectiva distinta a la de los padres primerizos. En el caso de estos últimos es normal encontrarse muchísimas preguntas, en especial en el recién nacido, con una escasa capacidad comunicativa.

Por ello, siempre es mejor informarse de cómo evolucionan los recién nacidos, qué es normal, qué debe esperarse y cuándo se debe reaccionar. Información que brindan desde la Fundación Nemours con el fin de ayudar a todos esos padres primerizos que tantas dudas presentan y que tan pocas respuestas encuentran, a priori. Un pequeño manual de instrucciones para ir conociendo a esa persona que llega a este mundo.

Así es el recién nacido

Cuando un bebé llega a este mundo puede sorprender a sus padres por su aspecto. En lugar de esa imagen idílica, al llegar a este mundo se ven azules y llegan cubiertos de una sustancia gelatinosa. Características tan normales como pasajeras ya que hay que recordar que el niño estaba hasta segundos en la bolsa amniótica en un espacio reducido como es el útero y llega tras atravesar el canal del parto, estrecho y con paredes óseas.

Si el parto no ha tenido complicaciones,tras unos minutos el aspecto del bebé cambia. En la mayoría de los casos, los recién nacidos parecen estar en estado de vigilia tras haberse dado a luz y en esta primera hora en el mundo. Es un buen momento para que padres e hijos se conozcan y empiecen a estrechar lazos afectivos. Eso sí, siempre habrá que preguntar al médico si es pertinente acercarse al pequeño o si es mejor esperar un poco más.

En sus primeras semanas es habitual que el recién nacido mantenga sus puños cerrados, hombros curvados, junto a caderas y rodillas flexionadas, al tiempo que brazos y piernas quedan cerca del cuerpo. Una posición similar a la que han tenido durante los últimos meses en el útero de la madre. En el caso de los prematuros, estos pueden presentar diferencias en su postura, aspecto físico y actividad si se comparan con los nacidos a término.

Sueño y respiración

En las primeras semanas el recién nacido pasará la mayor parte del tiempo durmiendo. A estad, los bebés con madres que recibieron algún analgésico durante el parto pueden estar más somnolientos de lo habitual en sus primeros dos días de vida. Una de las mayores preocupaciones de los padres primerizos es la respiración ante el temor al síndrome de la muerte súbita del lactante. Pero no hay que temer si se aprecia una toma de aire irregular ya que suele ser más habitual de lo que se piensa.

Cuando se vea al bebé despierto, la frecuencia respiratoria puede cambiar, superando las 60 respiraciones por minuto (en especial si están excitados o durante el llanto). También es común que dejen de tomar aire durante unos 5 o 10 segundos y empiecen de nuevo por sí solos. Algo normal, en especial durante el sueño. Pero si se aprecia un mayor tiempo o el niño se pone azul, estaremos ante una emergencia que requiere de atención médica.

Cabeza y rostro del recién nacido

Al ser la cabeza la primera que atraviesa el canal del parto, puede verse afectada durante el mismo. El cráneo del bebé de esta edad temprana está formado por huesos independientes que se irán fusionando con el paso del tiempo. Por ello, tras el alumbramiento, es habitual apreciar cierto grado deformación fruto este proceso, aparentando un alargamiento o estiramiento. Dicho aspecto desaparecerá durante los siguientes días.

La separación de los huesos del cráneo permitirá apreciar dos fontanelas en la parte superior de la cabeza. La más grande su ubica cerca de la frente y tiene forma de diamante. Más atrás existe otra de aspecto triangular. No hay que alarmarse si sobresalen cuando el bebé llora o hace fuerza o si parece que se mueven de arriba hacia abajo al ritmo de los latidos del corazón. Entre los 12 y 18 meses de vida los huesos del recién nacido quedarán soldados.

Fruto del parto también es común apreciar uno o dos bultos que son hematomas circulares en el cuero cabelludo, apreciables especialmente en la parte superior y posterior de la cabeza. Es importante recordar que no se tratan de lesiones, al igual que el cefalohematoma, acumulación de sangre debida a la presión que ejerce la presión de la cabeza del bebé sobre la cadera de la madre.

En cuando al rostro del recién nacido, puede aparentar estar algo hinchado por la acumulación de líquidos y el paso a través del canal del parto. Con frecuencia se observarán cambios, en especial en los primeros tres días de vida. En algunos casos las facciones pueden estar distorsionadas por la posición que ha tenido en el útero y las contracciones del alumbramiento. No hay que alarmarse, todo estará normal pasados un breve espacio de tiempo.

Damián Montero

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