Actualizado 09/05/2021 17:15 CET

La leche materna, un alimento "inteligente"

Un nuevo estudio confirma que la leche materna es un alimento inteligente que se adapta a las necesidades del bebé.
Un nuevo estudio confirma que la leche materna es un alimento inteligente que se adapta a las necesidades del bebé. - ISTOCK

La leche materna no es solo el primer alimento que recibe un bebé, también es una fuente de nutrientes y anticuerpos que lo ayuda a desarrollarse en estos primeros meses de vida. Pero, ¿Sabías que también es "inteligente"? Según recoge el estudio publicado en la revista Sciende, dar el pecho a los recién nacidos tiene más beneficios de los que se creía y es que se trata de un menú "vivo" que se va adaptando a la evolución del niño.

¿Qué quiere decir esto? Pues que la leche materna no ofrece siempre los mismos componentes al bebé, sino que se va adaptando a las necesidades del niño a medida que este va creciendo. De esta forma, en los primeros meses de vida, siempre tendrá la mejor respuesta nutricional para los más pequeños. De hecho, incluso cuando comienza la ingesta de sólidos, el pecho se presenta como un componente imprescindible.

Cambio según las necesidades

Según los análisis mostrados en un reciente trabajo la leche materna se adapta a las necesidades del bebé, en función del momento en el que se encuentra este. De esta manera, va ofreciendo nuevos nutrientes en función de las necesidades del recién nacido. Incluso se aprecian cambios en la consistencia y color durante una misma toma. De esta forma, el pecho se presenta como el mejor alimento para los primeros meses de vida del bebé.

De hecho, la ciencia ha demostrado que incluso puede presentarse como un gran complemento alimenticio para los niños hasta los dos años, aportando una gran flora bacteriana a su estómago y otorgándole inmunidad frente a distintas alergias, infecciones y diversas enfermedades. Y es que este alimento no es solo una mezcla de grasas y proteínas que sirve de sustento al bebé, en ella se encuentran, por ejemplo células y otros organismos que pasan del cuerpo de la madre al del pequeño para garantizar esta protección.

Por otro lado, dichos componentes son los que fomentan el desarrollo cognitivo y de los órganos en distintos momentos de su evolución. De esta manera, en cada momento de este crecimiento se observan diversos elementos en el alimento que pasa desde el pecho de la madre al estómago del bebé, y formando parte de su propio organismo. Centenares de bacterias que tal y como refiere otro estudio de la American Journal of Clinical Nutrition, de las que quedan mucho por descubrir.

Diferencias entre madres

La leche materna no solo cambia en función del momento del desarrollo de los bebés, también varía en función de la madre. Volviendo al estudio de publicado en American Journal of Clinical Nutrition, el análisis del calostro de niños que llevaban entre uno y seis meses tomando el pecho, se apreciaron diferencias entre las madres. Aquellas madres con sobrepeso, presentaban una menor cantidad de bacterias en la leche de sus pechos.

El modo en el que se da a luz parece ejercer, también, influencia en los componentes de la leche. Las madres que fueron sometidas a cesáreas programadas presentaban un nivel más pobre de micoorganismos que aquellas mujeres con un parto natural. Curiosamente, en el caso de que los primeros alumbramientos no fueran previstos, la composición del calostro era igual que aquellas con un parto vaginal.

Damián Montero

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