A veces sentimos que somos los únicos, que vamos contracorriente.
A veces nos da la impresión de que no hay otras familias como la nuestra. Y que eso nos obliga a marcar la diferencia.
Ser diferentes no es malo, pero para nuestros hijos puede ser extraño. Por eso tenemos que reforzar en ellos ese sentimiento de pertenecia.
Para que nuestra familia crezca fuerte aunque no se parezca a otras familias del entorno, la clave está en un amor verdadero en el hogar.
Amor por el cónyuge, que jamás es enemigo. Amor por los hijos, que no son una carga sino un bien.
Te damos unas claves que seguro que te ayudan a reflexionar
1 Hacemos que nuestra familia sea muy especial.
Y eso genera un sentimiento de pertenencia que nos ayudará a mostrarles por qué no pasa nada aunque en otras familias tengan otras normas y otros límites.
2 Tenemos nuestras propias costumbres y tradiciones.
Para reforzar ese sentimiento de pertenencia, repetimos tradiciones y las hacemos nuestras. Cada familia las suyas. No tienen que ser caras, sólo nuestras.
3 Ponemos límites y luego confiamos mucho en todos.
Quizá en nuestra casa hay más normas que en otras, pero después aplicamos el principio de la confianza que se basa en el amor, en el perdón y en el tesón.
4 Nos tratamos bien, somos amables y nunca gritamos.
Porque ese tono en el que se vive de manera cotidiana marca la diferencia. Incluso si nos enfadamos, cuidamos la manera de decir las cosas, no faltamos ni ofendemos.
5 Sabemos hablar, corregir, pedir perdón y perdonar.
Somos conscientes de nuestras limitaciones. Aquí no hay miedo a caer sino ilusión por volver a empezar porque nos sabemos queridos incluso si fallamos.
6 Compartimos muchos ratos cotidianos en familia.
En cada casa cuando se pueda. Allí el desayuno, aquí la cena, los otros un paseo. Lo importante es guardar momentos que generen bellos recuerdos de hogar.
Y una lectura muy recomendable
Familias contracorriente. Retos y oportunidades de la familia del siglo XXI
David Isaacs, Mª Luisa Abril Martorell, Carolina Isaacs

Este libro responde a las inquietudes paternas en cuanto a los retos y aspiraciones que espera cada uno de su familia y de sus hijos para que encuentren las mejores oportunidades.
Es relativamente sencillo ser una familia normal y sobrevivir al día a día sin grandes tragedias, pero ¿es esto lo que espero de mi familia? ¿Aspiro a lo más alto cuando se trata de mi vida personal? ¿Nado contracorriente?
Resistir a la apetitosa sensación del cambio y la novedad es una tarea realmente ardua pero plenamente satisfactoria en cuanto a la felicidad familiar se refiere. Retomar valores en alza como la austeridad, la exigencia, la generosidad es una apuesta incómoda pero segura. Este libro ayuda a encontrar la pregunta que todo padre se formula antes o después: ¿qué quiero para mis hijos?
Lo que tiene auténtico valor exige siempre esfuerzo y tiempo el conseguirlo.
David Isaacs es Profesor Honorario de la Universidad de Navarra donde fue profesor Ordinario de Educación, Vicerrector y Director del Instituto de Ciencias de la Educación. Autor de La educación de las virtudes humanas y su evaluación (EUNSA).
Carolina Isaacs Abril. Life&Work Coach, formadora de Innovación Personal. Licenciada en Publicidad y RR.PP., MBA y NLP Licensed Master Practitioner (Programación Neurolingüística) por la Society of NLP.