Madrugar en familia, cómo conseguir que todo salga perfecto

Cómo madrugar y no fallecer en el intento
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Suena el despertador, comienza un nuevo día y hay muchas cosas que hacer nada más poner los pies en el suelo. Madrugar puede resultar todo un caos en los hogares ya que la mezcla de sueño y la lentitud de estas horas provocan que el ritmo con el que se llevan a cabo las tareas sea increíblemente pausado.

Sin embargo, con algo de previsión y ayuda de todos los miembros de la familia, el resultado puede ser muy distinto. Si se sabe cómo madrugar puede comenzarse un día de forma perfecta y no acabar clamando al cielo por un poco de ayuda en la gestión del hogar.

Para madrugar en familia: organiza y vencerás

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Empezar la mañana y ver que hay mil cosas por hacer únicamente traerá agobio, algo que contribuirá al mal desarrollo de estos primeros momentos. Una buena opción para evitar esta acumulación es organizarse bien la tarde-noche del día anterior para que cuando suene el despertador ya haya muchas tareas resueltas.

Por ejemplo, se puede dejar preparada parte de la intendencia del desayuno, a la espera solo de los elementos de última hora. Otra acción que ayudará es dejar preparada la ropa que los miembros de la casa se vayan a poner, ahorrar ese tiempo de selección de prendas ayudará a ir a una velocidad más rápida durante la mañana. Además, a medida que podamos ir delegando esta tarea en nuestros hijos, ganarán en autonomía.

Los más pequeños también pueden dejar lista su mochila de forma que únicamente sea necesaria una revisión y no la búsqueda de todos los materiales que harán falta en la jornada escolar. De este modo los más pequeños ganarán tiempo para dedicar a otras tareas como por ejemplo dejar hechas sus camas.

Crear hábitos ayuda a madrugar en familia

Esta organización no debe ser flor de un día. Hay que crear hábitos día tras día y asegurarse de que desde los niños hasta los mayores la cumplen. Al principio costará mucho esfuerzo, pero merece la pena en tanto que se consigue un resultado tan bueno como conseguir madrugar sin morir en el intento. Para los más pequeños una buena rutina en este aspecto puede ser: la noche de antes preparar la mochila y dejar preparada la ropa, al día siguiente desayunar, lavarse los dientes, revisar la mochila y al colegio.

Para los adultos la rutina puede ser: dejar preparado los elementos del desayuno, gestionar su ropa, preparar cualquier cosa que pudieran necesitar para el trabajo y al día siguiente levantarse, desayunar, vestirse y ayudar a los niños y recoger la mesa de esta primera comida para no encontrarse un montón de platos por fregar al llegar a casa.

Otros aspectos como el mal humor de madrugar o el cansancio que causa lentitud en estas tareas también se pueden vencer a través de otros hábitos como acostarse a horas más tempranas. De esta forma se asegurarán unas horas decentes de sueño y se contribuirá a empezar la jornada con bastantes energías.

Damián Montero

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