Padres: las claves de la elegancia masculina

Padres: las claves de la elegancia masculina
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¿Deja un hombre de ser más hombre o más machote por preocuparse de su aspecto?, y el que se preocupa, ¿se arregla sólo para las ocasiones especiales?... La elegancia masculina, que es la belleza del hombre, tiene 6 claves imprescindibles para aumentar tu caché, compatibilizar con todo tipo de situaciones sociales y laborales y, ya de paso, contribuye a hacer un poco más feliz a tu mujer.

Las claves de la elegancia masculina

Los hombres elegantes escasean y creo que es por pereza pura o por una especie de complejo masculinote de pensar que invades terreno peligroso si dedicas algo más de tiempo a elegir tu ropa o estar impecable.  Además, para los padres, las claves de la elegancia masculina residen en aprender a vestir con estilo, algo que no es difícil para un hombre. Pero, para destacar de verdad, siempre tienes que partir de unas bases mínimas de elegancia tan obvias como fáciles de olvidar:

1. Aseo.
Teniendo en cuenta que ni te tienes que depilar, ni ir a la peluquería al menos una vez a la semana, ni teñirte cada tanto tiempo, ni maquillarte a diario, ni hacerte la manicura, ni, ni..., creo que no es tan difícil mantener tu corte de pelo, e ir a diario muy bien afeitado y muy repeinado (obviando, por supuesto, los básicos de la higiene, que doy por hecho que practicas: el uso de un desodorante que no te abandone, uñas sin luto, buen aliento, pelo limpio, pies que no canten, etc..). Usar una colonia personal tampoco viene mal, Armani dice que "es lo primero que la gente percibe cuando uno entra en una habitación y lo último cuando sale"
2. Pulcritud.
Sinónimo de ropa siempre limpia y planchada, de zapatos sin rozaduras ni manchas de barro, de suelas sin agujeros ni tapas escoradas, de camisas sin cuellos gastados y de jerséis a ser posible, sin bolas ni enganchones. Los buenos remiendos se aceptan, como un buen zurcido o como dar la vuelta a los cuellos cuando estén muy gastados. Pero, muchas veces, renovar alguna prenda de tu vestuario, aunque siga siendo exactamente la misma que la de hace tres décadas, te da la vida; cuando estrenas y te ves nuevo vas con otro porte.
3. Calidad.
Soy defensora de que una mujer puede llevar ropa de mercadillo y estar estupenda. No pienso lo mismo para los hombres, la principal cualidad de la ropa masculina tiene que ser la calidad y que tenga un buen corte. Además, dicen que cuando vas con ropa buena, aumenta la seguridad en ti mismo. Los trajes, siempre a medida (o semi a medida). Aunque seas más pobre que las ratas,  no caigas en la tentación de comprártelo en la tienda del centro comercial, que encima tendrá un look modernillo, piensa que, aunque sólo tengas uno que te tenga que durar hasta que te jubiles, si te lo hace un sastre, es raro que se estropee o pase de moda. Los complementos también importan, te puedes cargar una imagen muy trabajada con sólo llevar una corbata de los chinos, un reloj digital Casio o un zapato estilo informático con suela de goma aerodinámica, eso sí, cómodo a morir. Además, y hablando de calzado, ya que normalmente un hombre sólo tiene un par de zapatos para vestir y otros para sport, está más que justificado que, por lo menos, sean buenos
4. Aceptar los años con garbo.
Tienes suerte. Las canas te hacen más interesante.  Ya puedes jubilar sin miedo el bote de Just for men. La calva: ni sí ni no, pero nunca, repito, nunca,  la intentes disimular con tus 4 pelos que te has dejado largos para tal propósito y mucho menos te pongas peluquín. Ojito también con las melenas a lo Beethoven, aquí sí que estamos iguales, el pelo se estropea con los años igualmente para ambos sexos;  no hay una norma fija, hay señores que lo llevan más largo de lo normal y están estupendos pero lo normal es que cuides tu corte.
5. Atemporalidad.
Huye de las modernidades o de las extravagancias. Pocos se pueden permitir una prenda arriesgada o estridente sin temor a dar el cante. Los que visten muy modernos tienen que tener muy buen tipo y mucho estilo para no resultar horteras.
El estilo clásico siempre será el más elegante, por lo discreto. Pero ojo, ser clásico no significa vestir aburrido, o soso, o práctico.  También hay que currárselo un poco. La base para vestir con estilo consiste en saber mezclar texturas, materiales y colores y tratar de huir de los tonos monótonos o tejidos iguales en todo tu atuendo. Si llevas unos chinos claros combínalos con un jersey de color y mete algún cuadro o raya en la camisa o la bufanda para romper. Y, chico, si no estás seguro de tus combinaciones estilísticas, pregúntale a ella, que no muerde y la harás feliz dejándola ejercer de personal shopper.
6. Cada cosa para cada ocasión.
No me mezcles, con el traje siempre hay que llevar abrigo; el chaquetón o el anorak es muy socorrido, pero déjalos en el armario si llevas traje. La ropa deportiva es para hacer deporte, no te pongas el anorak tipo "voy a escalar el K2" con los castellanos, por mucho frío que haga y muy calentito que estés.
Arréglate en las ocasiones especiales, ve a tono con tu mujer, te lo agradecerá infinito; a los bautizos y funerales siempre se va con corbata, nunca de trapillo, y a la cena de Nochebuena, también. Moléstate en aprender las normas para vestir en cada momento.  No te resistas al blazer, es la prenda fundamental para ir muy elegante y de sport al mismo tiempo sobre todo para esas ocasiones en las que dudes si hay que ir de medio o de bajo copete.

Marina Echánove. Estilista y escritora.

Autora del libro Tu estilo. Las claves de la elegancia, la feminidad y la distinción, de Editorial Palabra

Más información en el libro: Corazón de padre, de Osvaldo Poli.
Si quieres leer el primer capítulo, pulsa aqui.

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