Los peligros escondidos de las uñas de gel

Los riesgos de las uñas de gel
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Pintarse las uñas ya no es cosa exclusivamente de celebraciones o eventos importantes. Desde hace unos años, es una tendencia de moda entre las mujeres de todas las edades y con cualquier tipo de ocupación. Lo último en uñas postizas son las uñas de gel, una técnica que ofrece muchas opciones de decoración.

Cada vez gusta más la manicura francesa, llevar las uñas de colores, bien en tonos claros, o bien en tonos oscuros o estridentes, con o sin decoración y, por supuesto, hacerse la manicura con cierta frecuencia. Las uñas de gel, que han destronado a las uñas de porcelana, son las reinas del universo de las uñas postizas.

Este boom ha llevado a los centros de belleza y estética y a los profesionales especializados en el cuidado de las manos a desarrollar nuevas técnicas para que, quien lo desee, pueda lucir sus manos y llevar unas uñas de revista.

El último grito: las uñas de gel

Uñas de gel, de porcelana o acrílicas son algunas de las opciones que hay en el mercado de las uñas postizas, que varían en función del material del que están hechas. Además de que los esmaltes agresivos y los quitaesmaltes con acetona pueden debilitar, colorear y reblandecer la uña, estos nuevos métodos pueden provocar daños, si no se colocan bien o no se realiza el mantenimiento y cuidado adecuado.

La uñas de gel, que son las más modernas del mercado y tienen una duración de unas dos semanas, están hechas de un gel que se endurece bajo los rayos ultravioletas de una lámpara una vez ha sido colocado sobre la propia uña. Este material existe en diferentes tonalidades, de manera que parece que las uñas están pintadas.

Los peligros de la técnica de las uñas de gel

Según un estudio publicado en febrero de 2012 en Journal of Cosmetic Dermatology, las manicuras pueden provocar daños en las propias uñas por culpa de los procedimientos que se emplean, los productos como el esmalte y el quitaesmaltes, y la aplicación de las uñas artificiales.

Durante el estudio, en el caso de las uñas de gel, se encontró que éstas causaban debilidad, fragilidad y adelgazamiento de las propias uñas. Los autores del estudio detectaron también leuconiquia, es decir, manchas blancas en las uñas, y onicosquisis, ruptura de las uñas en capas transversales.

"Las uñas de gel no tienen por qué dar problemas si se usan ocasionalmente", comenta la Dra. Cristina Nuñez, dermatóloga del Hospital La Milagrosa de Madrid, pero las mujeres que se someten con regularidad a este tipo de manicura deben conocer sus riesgos potenciales:

- Pueden debilitar las uñas. Esta tecnología, al tener que limar la propia uña para eliminar todo el adhesivo anterior puede  provocar que las uñas naturales se vuelvan más finas, pierdan brillo y aumente su facilidad para romperse. Por otro lado, al tapar la uña una y otra vez, no se da tiempo a que el cuerpo regenere las capas perdidas ni a que se oxigene, recobrando fuerza y brillo

- Pueden camuflar enfermedades. Las uñas de gel pueden ocultar enfermedades de la propia uña al taparla si se usan de manera muy prolongada en el tiempo.

- Pueden incrementar el riesgo de padecer cáncer. Los expertos sospechan que las lámparas con rayos ultravioletas que se emplean para endurecer los geles podrían estar vinculadas a un mayor riesgo de cáncer de piel.

8 consejos para prevenir los daños de las uñas de gel

1.   Mantén unas uñas sanas y fuertes. Es preferible que las uñas artificiales se apliquen sobre uñas naturales sanas porque cubrir las uñas quebradizas o enfermas empeora su situación e, incluso, puede provocar su pérdida.

2.   Da una tregua a tus uñas. La Dra. Nuñez recomienda dejar de vez en cuando que las uñas propias vuelvan a crecer y recuperen su  estado habitual para examinar cómo se encuentran.

3.   Realiza una prueba piloto. Antes de poner cualquier uña postiza, es mejor probar primero en la piel los productos químicos que se van a emplear con el fin de conocer la tolerancia cutánea que tenemos a los mismos.

4.   Sólo en ocasiones puntuales. Este tipo de manicura se debe emplear en contadas ocasiones con el fin de reducir sus posibles efectos adversos.

5.   No elimines las cutículas. Pedir a la persona que va  a colocar las uñas de gel que no retire las cutículas porque esta práctica puede elevar el riesgo de inflamación e infecciones.

6.   Usa guantes contra los rayos UV. La Academia Española de Dermatología y Venerología aconseja emplear guantes que cubran toda la superficie de la piel excepto las uñas o cremas de protección como escudo frente a las lámparas de secado del gel. Siempre es importante proteger la piel de los rayos nocivos.

7.   Hidrata bien las uñas. Es recomendable aplicar una hidratación diaria en las uñas.

8.   Realiza un control diario. Todos los días es conveniente limpiar y controlar la situación de las uñas artificiales para evitar infecciones.

Dra. Cristina Nuñez. Servicio de Dermatología del Hospital La Milagrosa de Madrid

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